Biden terminal: el rumor que agita el avispero político
Joe Biden está terminal. La afirmación, lanzada sin titubeos, se ha convertido en uno de los asuntos más comentados del día. En los pasillos de la política internacional se da por hecho que la salud del presidente acusa un deterioro irreversible, aunque la Casa Blanca opta por el silencio.
Las reacciones no se han hecho esperar. Los críticos del mandatario comparan su situación con la de los expresidentes andaluces Griñán y Chaves, señalados por haber esquivado la cárcel gracias a una dolencia grave, mientras otros recuerdan al actor Sam Neill, diagnosticado de una enfermedad terminal hace 14 años y todavía vivo. Entre la ironía y el deseo, el coro es unánime: el abuelo se va.
“Tarde, demasiado tarde”, sentencian unos. Otros, más gráficos, hablan de una marioneta a la que acaban de cortar los hilos. Pero de ahí a certificar un diagnóstico médico hay un trecho. La longevidad de Neill demuestra que un pronóstico grave no equivale a una sentencia inmediata, y la historia de Griñán y Chaves evidencia que la salud también se utiliza.
Si la noticia es cierta, el reajuste del tablero internacional será inmediato. Si es falsa, quedará como otro bulo de los que salpican la política contemporánea. El margen para el error es enorme. Pero mientras no haya confirmación, el runrún seguirá creciendo.