La defensa propia no cuadra con un piso de 600.000 euros en herencia
En el barrio madrileño de San Pascual, un piso valorado en hasta 600.000 euros ha quedado sin dueño. Maximino, de 84 años, apareció muerto el pasado viernes en el salón de su casa, estrangulado. Su nuera, Pilar, de 27, declaró que actuó en defensa propia: el anciano la habría atacado con un cuchillo de pequeñas dimensiones mientras ella preparaba la comida. Los datos no sostienen esa versión con facilidad.
Los 15 minutos que separan la cocina de la agonía
La cronología publicada apunta que todo ocurrió entre las 14.30 y las 14.45. Quince minutos no son un «abrir y cerrar de ojos», como se apresuró a decir un primer relato. Una estrangulación exige mantener la presión sobre el cuello durante un periodo prolongado; la víctima de 84 años no se apagó en segundos. Si realmente había un cuchillo, ¿por qué acabó estrangulado y no apuñalado? ¿Dónde estaba el arma cuando llegó la Policía? Son preguntas que el sumario debe responder.
La vivienda como telón de fondo
Pilar vivía con su pareja, de 44 años, en casa del anciano. El piso, según Idealista, está en San Pascual, donde los precios oscilan entre 400.000 y 600.000 euros. La hipótesis patrimonial no es descabellada: un plan que combine la herencia y la futura protección por violencia de género ha circulado como análisis. Nada está probado, pero el interés económico es evidente.
La ley es clara: quien mata a su causante no hereda. Pero eso solo se aplica si hay condena. Mientras tanto, la presunción de inocencia convive con la sospecha. Si Pilar queda absuelta, la vivienda tendrá un nuevo dueño. Y el mercado inmobiliario madrileño, un dato más para la crónica negra.