Ábalos condenado: el caso que no tapa los 135.000 millones
¿Condena ejemplar o cortina de humo? La sentencia que ha llevado al exministro José Luis Ábalos a prisión ha abierto una brecha de escepticismo incluso entre los que celebran el golpe a la corrupción. Para muchos, el caso Ábalos –pieza del entramado Koldo– es la punta visible de un iceberg mucho más turbio. Mientras la opinión pública se fija en las comisiones del 2% y los viajes a Paradores, otros recuerdan que por el camino se han diluido 135.000 millones de euros de los fondos Next Generation. Al lado de eso, las mordidas de Ábalos parecen calderilla. Pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿por qué cae uno y el resto sigue campante?
El Koldo que escondía algo más rellenito
El exministro de Transportes compartía mesa con Koldo García, su asesor, y Santos Cerdán, número tres del PSOE. Sobre Cerdán, algunos aventuran que prepara una huida a lo Puigdemont. La trama incluye comisiones por obras públicas, contratos con Acciona en Navarra y pagos en especie que van desde chistorras hasta servicios sensual. Sin embargo, para analistas críticos, todo esto no es más que un cebo. El verdadero agujero estaría en la gestión de los 135.000 millones de Europa, donde las partidas sin justificar serían masivas. Mientras, España sigue siendo la puerta de entrada de la sustancia ilegal en Europa, con el visto bueno tácito –dicen– de las agencias americanas.
¿Y la condena?
La caída de Ábalos es un gesto para la galería: prueba de que el sistema funciona. Pero el escepticismo se extiende entre quienes creen que la sentencia es una maniobra de distracción. "Lo de Ábalos es una travesura al lado de lo que viene", resumen los más conspiranoicos. Lo cierto es que la condena no despeja las dudas sobre la financiación irregular del partido, los contratos inflados y la herida abierta de los fondos europeos. Ni siquiera los garantes de la integridad se libran: el mismo que hoy condena a Ábalos podría estar mañana en el banquillo.
El cierre irónico
Así que, mientras los medios titulan "el PSOE limpia su casa", conviene recordar que en esta casa las alfombras son especialmente gruesas. La condena de Ábalos no cierra nada, solo abre la caja de Pandora de los fondos Next Generation. Y el cuarto ocupante del Peugeot 505 –el que falta– sigue esperando. Quizá para la próxima entrega.