El 'error informático' que dejó sin declarar a Julito Martínez
La Agencia Tributaria ha reconocido lo que muchos empleados de la propia AEAT ya sospechaban: el sistema de control fiscal falló de manera sospechosa con Julito Martínez, presunto testaferro del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Según admitió la ya exdirectora general Soledad Fernández en el Senado el 14 de julio de 2026, durante tres ejercicios consecutivos Martínez no presentó el IRPF y el sistema informático no lo detectó. La excusa oficial: un error informático.
Cuatro años sin tributar mientras movía millones
Los datos que han trascendido dibujan un agujero difícil de explicar. Martínez figuraba como administrador de 39 sociedades, con ingresos declarados de apenas 50.000 euros anuales, pero manejaba flujos millonarios vinculados a negocios de oro y petróleo con Venezuela. Fuentes internas de la AEAT citadas por El Español-Invertia aseguran que «si en cuatro años su nombre no salió en las listas, alguien le quitó de ahí». Mientras tanto, Hacienda abría tres millones de procedimientos de inspección a otros contribuyentes.
Paralelismo con el ciudadano de a pie
La disparidad de criterios ha provocado una oleada de indignación. Mientras autónomos y particulares relatan cómo la Agencia les persigue por diferencias de céntimos o plazos de horas, el caso de Martínez muestra una tolerancia absoluta. «A ti te meten una paralela porque un pagador declaró 500 euros en diciembre y tú los declaraste en enero», denuncian voces anónimas del sector. El contraste es brutal: el sistema es implacable con el pequeño contribuyente y ciego con los allegados al poder.
¿Listas blancas o fallo sistémico?
Los expertos consultados se dividen. Por un lado, quienes creen que el «erro informático» encubre una manipulación deliberada de las bases de datos —las famosas «listas blancas» que excluyen a determinados contribuyentes de los cruces automáticos—. Por otro, los que señalan una corrupción estructural que permite a altos cargos paralizar investigaciones inconvenientes. El cálculo completo de ingresos no declarados, desglosado año a año por fuentes cercanas al caso, arroja una cifra que supera el medio millón de euros defraudados.
Un caso que no termina de aclararse
El cese de Soledad Fernández no ha calmado las aguas. La dimisión no viene acompañada de una investigación penal clara, y las olas de fondo en la cúpula de la AEAT —incluyendo otras dimisiones en cascada— apuntan a que el caso tiene ramificaciones que alcanzan al Ministerio de Hacienda. Si la justicia no profundiza, el escándalo se convertirá en otro borrón en la credibilidad de la institución. Pero hay quien apuesta a que esta vez el ruido será suficiente para que las piezas empiecen a moverse.