Junts agita la moción de censura: ¿teatro o estrategia real?
El grupo independentista Junts per Catalunya ha puesto sobre la mesa la posibilidad de apoyar una moción de censura contra Pedro Sánchez, pactada con PP y Vox, con el objetivo declarado de convocar elecciones anticipadas. Pero el escepticismo domina el análisis: la mayoría de voces consideran que se trata de un farol para arañar concesiones del Gobierno y frenar la sangría de votos hacia Aliança Catalana, el partido de Silvia Orriols que les come terreno por la derecha identitaria.
La jugada llega en un momento crítico para Sánchez, asediado por las investigaciones judiciales y la fragmentación de su mayoría de investidura. La pieza clave es el suplicatorio: si el Tribunal Supremo solicita autorización al Congreso para investigar al presidente, la Mesa de la Cámara –controlada por PSOE y Sumar– podría bloquearlo. Pero si Junts se suma a la mayoría de la oposición, el escenario cambiaría. Algunos cálculos apuntan a que una alianza entre PP, Vox, Junts, UPN y CC, con la abstención de PNV, sumaría casi 200 diputados.
El pánico a Aliança Catalana
La emergencia de Aliança Catalana, con una encuesta de Sigma Dos para El Mundo que le otorga una irrupción fulgurante, explica el movimiento de Junts. La formación de Puigdemont ve cómo su electorado más radical se desplaza hacia Orriols, y sabe que si Sánchez agota la legislatura, la hemorragia será irreversible. Por eso la exigencia de elecciones inmediatas, aunque nadie se cree que vayan a materializarse. «No quieren elecciones, quieren no perder votos», resume una corriente de análisis.
El suplicatorio como arma arrojadiza
El debate sobre el suplicatorio añade tensión. Si la Mesa del Congreso lo rechaza, el Supremo no podría investigar al presidente mientras esté en el cargo, lo que alimentaría la percepción de impunidad. Pero si la oposición logra forzar su tramitación, los trapos sucios de Sánchez y sus socios –incluido el caso de presunta corrupción de José Luis Ábalos– podrían salir a la luz. Junts se cubre las espaldas: dice querer elecciones, pero no presenta una moción de censura con candidato alternativo. «Junts dice que quiere elecciones, pero no apoya el único medio legal para que haya elecciones», se señala.
La incertidumbre política pesa sobre la economía española, que necesita estabilidad para absorber los fondos europeos y mantener la confianza de los mercados. De momento, la jugada de Junts huele más a supervivencia electoral que a una apuesta real por el cambio de gobierno. El tiempo corre: 72 horas dieron de plazo, según algunos mensajes. Pero al final, como apunta un análisis, «no habrá elecciones y nos costará dinero al resto de españoles».