La abstención es el enemigo de la clase política.

Ilustración editorial de una urna electoral vacía frente a un atril de campaña, símbolo del miedo de los partidos a la absten
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La abstención, el enemigo que la clase política sí teme​

Cada vez que se acercan unas elecciones se repite el mismo ritual. Zapatero, Rajoy, Aguirre, Cospedal, Rubalcaba, Rosa Díez, Cayo Lara. Todos, sin excepción, reservan la última semana de campaña para pedir que la gente vaya a votar. «El voto es la palanca del cambio», dijo uno; «sin votos no hay democracia», insistió otra. Nadie discute el fondo, porque no hace falta. Lo que de verdad inquieta a los partidos es cuánta gente se queda en casa. La abstención es su enemigo declarado.

Las declaraciones se acumulan idénticas cita tras cita. Aguirre animaba a votar dos veces con la misma frase; Rajoy esperaba una «participación masiva»; Cospedal advertía de que «las encuestas no votan». El patrón se repite porque funciona: cuando la participación cae, el discurso se convierte en súplica.

Por qué piden el voto y a la vez lo desaconsejan​

La prueba de que el interés no es la democracia en abstracto sino el recuento está en los cambios de criterio. En el referéndum catalán del 1-O, los mismos que exigen ir a las urnas en unas generales publicaron editoriales titulados «Por qué no votar el 1-O». El argumento: «Nadie debería legitimar con su participación este fraude a la democracia». Traducido: votar legitima cuando me conviene y deslegitima cuando no.

El doble rasero reaparece cuando el desplome de participación golpea a los propios. Un portavoz socialista llegó a recriminar al electorado andaluz no salir de casa a hacer «el simple pero determinante acto de introducir una papeleta en un sobre». Y la abstención, en unos comicios, se celebra como éxito cuando perjudica al rival de enfrente. La coherencia no es el fuerte de nadie.
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Egipto y Venezuela: cuando la abstención se lee como boicot​

Fuera de España el patrón es más crudo. En las presidenciales egipcias, Al Sisi obtuvo el 89% de los votos y Sabbahi el 5%, con una participación del 44,4%. La oposición leyó ese dato como una victoria propia: la abstención cuestionaba la legitimidad del futuro gobierno. El medio que lo publicaba titulaba directamente que la elevada abstención ponía en duda el futuro ejecutivo.

En Venezuela, tras las presidenciales del 20 de mayo de 2018, un comunicado difundido entonces negaba el acceso al carnet de la patria, a las misiones sociales y hasta a la tramitación de documentos públicos a quienes no habían votado, a los que tildaba de apátridas y traidores. Allí la abstención no se discutía: se castigaba.

Los casos no son homogéneos, pero comparten una lógica que conviene comparar:

  • Egipto: participación del 44,4%, leída como deslegitimación del ganador
  • Venezuela: más de 6 millones de votos, con represalias administrativas a los que no fueron
  • Chile: participación del 46% en 2017 y una nueva constitución tras las protestas

El contraejemplo chileno descoloca. En 2020 el país votaba una nueva constitución después de que la calle se movilizara. Para unos demuestra que participar sirve; para otros, que el motor fueron las revueltas y no las urnas. El debate no se cierra por ninguna de las dos puertas.

Elecciones europeas: la maquinaria contra el colegio vacío​

La Unión Europea dedicó sus elecciones del 23 al 26 de mayo a movilizar al electorado con activistas, creadores de opinión y seminarios, bajo el mensaje de que eran «las más importantes de la historia de la Unión». La razón es aritmética: desde 1979 la participación no dejó de caer hasta 2014, cuando apenas repuntó unas décimas. La maquinaria institucional no se despliega por civismo, sino porque un hemiciclo medio vacío debilita cualquier mandato que salga de él.
El cálculo electoral se impuso a la emergencia: «Con una abstención del 90% gobernaría el partido más votado del 10% que sí voto, y ni se despeinarían.» — un forero de burbuja.info

Las elecciones gallegas y el estado de alarma​

Hay episodios que muestran hasta dónde se llega por el voto. Antes de los comicios gallegos de julio se dio por acabado el estado de alarma, en plena emergencia sanitaria, para no asustar al electorado de mayor edad y que acudiera en masa. «Tiene más riesgo ir a una terraza que ir a votar», llegó a decir el líder del principal partido de la oposición. La coincidencia de mensajes de signos opuestos fue total.

Del partido a la facción y el problema del voto en blanco​

El marco teórico lo puso hace siglos quien no conocía las urnas modernas. Un partido degenera en facción cuando «el interés nacional deviene en objetivo secundario o subordinado y la causa se apoya más en el beneficio del partido que en el de la nación», escribía Bolingbroke en 1749. La cita la recoge un libro del primer presidente del Tribunal Constitucional, dedicado precisamente al Estado de partidos.

A partir de ahí se abre una disputa interna entre los propios críticos. Hay quien sostiene que votar en blanco sigue siendo votar, y por tanto legitimar el marco; y quien defiende que la abstención es mirar para otro lado. Ninguna de las dos posturas ha conseguido imponerse, y la discusión suele acabar en el mismo punto de siempre.

Dónde se atasca el análisis​

El choque se detiene en una pregunta que nadie resuelve con datos. ¿Una abstención alta tumba un régimen o simplemente deja gobernar al porcentaje que sí votó? Hay quien calcula que con una abstención del 90% seguiría gobernando el partido más votado del 10% restante, sin que a nadie se le mueva un pelo. Chile sugiere que moverse sirve; Egipto, que lo que quiebra gobiernos es quedarse en casa. No existe, hoy por hoy, una cifra exacta a partir de la cual un gobierno deje de ser creíble. Los datos llegan justo hasta ahí, y ahí es donde el análisis se queda mirando la urna.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Con una abstención del 90% gobernaría el partido más votado del 10% que sí voto, y ni se despeinarían.»
— Vosk · La abstención no les quita el sueño
«Simplemente por ética y orgullo, para no dar tu aprobación a aquellos que te pisan, aunque no veas claro algún plan a la vista. Pura lógica irrebatible, vamos.»
— Kyle Reese · Razones para no votar
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Abstención activa como boicot45%
Votar o voto en blanco para cambiar35%
Da igual: gobiernan sin nosotros20%
📈 EN CIFRASParticipación electoral en varios países
Egipto 2018: 44,4 %Egipto 201844,4 %Venezuela 2018: 44 %Venezuela 201844 %Chile 2017: 46 %Chile 201746 %
Cifras tal como se citan en el hilo; no son una fuente oficial.
Ver los datos
Egipto 201844,4 %
Venezuela 201844 %
Chile 201746 %
📌 DATOS
La participación en las presidenciales egipcias fue del 44,4%
Al Sisi obtuvo el 89% de los votos y Sabbahi el 5%
En Chile la participación en 2017 fue del 46%
Más de 6 millones de venezolanos votaron el 20 de mayo de 2018
La UE celebró elecciones del 23 al 26 de mayo con caída de participación desde 1979
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Es obligatorio votar en España?
En España el voto no es obligatorio y quien no acude a las urnas no recibe sanción administrativa. Donde sí existen consecuencias es en otros países: en Argentina se contemplan multas para quien no vota, según se recuerda al comparar modelos. Aquí el castigo a la abstención es político, no legal.
¿Qué es el carnet de la patria?
Es un documento vinculado al reparto de beneficios sociales en Venezuela. Un comunicado difundido tras las presidenciales del 20 de mayo de 2018 avisaba de que quienes no habían votado no podrían obtenerlo, ni acceder a misiones de vivienda o ayudas, ni tramitar documentos públicos como el RIF o la apostilla.
¿Qué es el Estado de partidos?
Es el modelo en que los partidos mediatizan la vida pública y la voluntad del votante se canaliza a través de sus estructuras. El término lo analiza un libro del primer presidente del Tribunal Constitucional, que recoge la advertencia de Bolingbroke de 1749: un partido degenera en facción cuando antepone su beneficio al interés nacional.
📅 EVOLUCIÓN
Diciembre 2017 Elecciones catalanas y referéndum del 1-O: los mismos actores piden participación masiva en unos comicios y desaconsejan votar en otros
Marzo 2018 Presidenciales egipcias: Al Sisi gana con el 89% y una participación del 44,4%, leída como deslegitimación del futuro gobierno
Mayo 2018 Presidenciales venezolanas: un comunicado amenaza con negar beneficios y documentos públicos a quienes no votaron
Mayo 2019 Elecciones europeas del 23 al 26 de mayo: la UE despliega activistas y seminarios para frenar la abstención
Julio 2020 Elecciones gallegas: se adelanta el fin del estado de alarma para que el electorado de más edad acuda a votar
🔗 FUENTES
El País ↗
Editorial que pedía no votar en el referéndum catalán
Nueva Alcarria ↗
Declaraciones de cargos públicos animando a votar
Lanza Digital ↗
Llamadas a la participación electoral de dirigentes
Emol ↗
Datos de participación en Chile en 2017
Servei Electoral de Xile ↗
Resultados del proceso constituyente chileno
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El catálogo de declaraciones públicas de todo el arco político llamando a votar, agrupadas para que el patrón se vea de un golpe
✓El caso venezolano, con el listado de trámites y ayudas negados a quienes no votaron según el comunicado difundido en 2018
✓La cita de Bolingbroke (1749) sobre cuándo un partido se convierte en facción, aplicada al sistema actual
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