Italia, Meloni y la brecha entre el discurso y los datos migratorios
¿Dónde quedó el relato de mano dura de Giorgia Meloni? Según los datos oficiales, desde 2023 han llegado a Italia alrededor de 490.000 migrantes por la ruta del Mediterráneo central. La cifra real, sostienen algunas estimaciones, sería mayor.
Lo que se discute no es solo la magnitud del flujo, sino la política de regularización. Hay quien sostiene que el gobierno italiano ha dado papeles a cerca de medio millón de migrantes, bajo presión del empresariado y en contraste con el discurso público de control fronterizo. Esa presunta decisión chocaría frontalmente con la imagen de la líder italiana ante Bruselas, donde ahora pide refuerzos para frenar a la UE y expulsar a España de Schengen.
La contradicción tiene varios frentes. Mientras Roma reclama solidaridad europea por la crisis de Lampedusa, sus costas reciben diez veces más llegadas que las españolas. Pero la cuestión no se detiene ahí: dentro de la propia UE, las políticas migratorias de Meloni serían, según sus críticos, un espejo de las que ella misma denuncia. Un adefesio bastante para quien se presenta como el muro de Europa.
De fondo, lo que queda al descubierto es la vieja tensión entre necesidades del mercado laboral y demagogia migratoria. En eso, el gobierno italiano no es tan distinto de otros.