Europa apunta a España en la crisis de Ceuta y absuelve a Marruecos
¿Qué ha hecho Europa para condenar la presión marroquí sobre Ceuta? A juzgar por la reacción de Italia, Finlandia, Suecia y la propia Comisión Europea, la respuesta es nada. Mientras Marruecos forzaba la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma, las capitales europeas han cargado contra la gestión española de las fronteras, con Italia cerrando Schengen y el resto apuntando a la falta de control española. Ni una sola condena explícita a Rabat; tampoco una amenaza de revisar el estatuto privilegiado que el país alauita tiene con la Unión Europea.
La frontera sur de Europa, señalada por sus socios
La secuencia de hechos ha dejado a España en el centro de la diana. Italia, con derecho a cerrar Schengen, fue la primera en activar la alarma, seguida de Finlandia y Suecia. La Comisión Europea ha puesto el foco en la supuesta desprotección de las fronteras españolas. Hay quien ve aquí un agravio comparativo evidente: Ceuta y Melilla son la frontera sur de Europa, y cuando el problema escala, los socios europeos prefieren aislar al país que está en primera línea antes que enfrentarse al origen del problema. Otros, en cambio, sostienen que la reacción europea es lógica: si un socio del espacio Schengen no controla sus límites exteriores, el efecto llamada acaba afectando a todo el bloque. En ese sentido, la ofensiva contra Sánchez no sería un castigo a España, sino un aviso a quien no aplica la política migratoria europea acordada.
El factor interno: la gestión del Gobierno español
La propia actuación del Ejecutivo tampoco sale bien parada del análisis. Se ha señalado que España no es capaz de defender sus tres frentes con Marruecos: Ceuta, Melilla y Canarias. La comparación con Australia, que aplica una política de rechazo en frontera, es recurrente entre quienes creen que el problema es de voluntad, no de medios. El presupuesto de Defensa de 22.000 millones se cita a menudo como prueba de que recursos hay. Y la regularización de cientos de miles de personas en años pasados se presenta como la mecha del efecto llamada. En el otro extremo del espectro, hay quien responsabiliza directamente a la Unión Europea por haber impulsado una política permisiva frente a la inmigración y que ahora se lava las manos.
Marruecos, el socio al que nadie menciona
Lo que más chirría en el relato europeo es el silencio hacia quien provocó la crisis. Mientras los gobiernos europeos acusaban a España, la embajada de Marruecos celebraba su fiesta nacional con políticos y periodistas españoles de primer nivel, según se ha difundido. El Gobierno español, lejos de condenar a Rabat, le agradecía su cooperación. En el plano económico, se recuerdan los intereses cruzados: el lobby empresarial español con chiringuitos en Marruecos y el comercio bilateral. Marruecos tiene detrás, además, a Estados Unidos y Francia, lo que explica en parte la cautela europea. La conclusión que algunos extraen es amarga: España es el único país al que se exige comportarse como un muro, mientras el socio que utiliza la migración como arma política queda impune.
Las salidas que se plantean: de China a las minas
Las soluciones que se plantean van del diagnóstico a la acción, y ahí no hay término medio. La opción radical pasa por abandonar la Unión Europea y la OTAN, buscar alianzas con potencias como China o incluso convertir Ceuta y Melilla en una suerte de Hong Kong europeo. La opción dura plantea minar la frontera, responder con fuego letal, anular el Mundial 2030 y aplicar el ejemplo australiano. Entre medias quedan voces que piden una reacción económica contundente contra Marruecos. Ninguna de ellas parece dispuesta a aceptar la situación como un simple problema de «mafias», que es la lectura oficial que se ha trasladado desde el Gobierno.
Al final, la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿para qué sirve la solidaridad europea si la primera línea de defensa se queda sola cuando el enemigo usa a personas como proyectiles? Con socios así, no hacen falta adversarios. Y España, mientras tanto, sigue agradeciendo a Marruecos su cooperación.