Una asesora de fe de Trump habría pedido donar el 10% a Israel
El mensaje lo puso en circulación el activista Shaun King: sostiene que ningún pasaje de la Biblia justifica entregar el 10% de los ingresos a Israel y califica de invención la petición atribuida a la asesora de fe. La afirmación —que esa asesora habría pedido a los estadounidenses donar el diezmo de su sueldo a Israel— corrió más rápido que su verificación.
¿Qué se sabe de la petición a los contribuyentes?
El número que circula es uno: el 10%. La supuesta petición la habría formulado una asesora de fe del entorno de Trump, según las versiones difundidas. En paralelo apareció una verificación —bajo el rótulo Fact Check— que cuestiona la acusación y pide no dar por buena la cifra. El patrón es conocido: mensajes que atribuyen a la Casa Blanca una entrega económica a Israel sin prueba que lo sostenga.
La reacción: ¿dependencia de EEUU respecto a Israel?
La primera oleada dio por hecho que la petición era real. Se argumentó que Estados Unidos actúa como satélite de Israel y que el cambio de administración no altera nada: se recordó que el propio Trump declaró su lealtad al país mucho antes de gobernar. Otra corriente lo rebajó a coherencia interna —una predicadora evangélica y sionista pide lo que su credo dice— y una tercera dudó de que la historia fuera siquiera humana, atribuyéndola a contenido generado por inteligencia artificial.
¿Y si el dinero no fuera a Israel?
Aquí llega el giro. Hay quien sostiene que el 10% no iría a Israel, sino a la propia telepredicadora que lo reclama: el diezmo, en su versión más terrenal, acabaría en quien lo pide. También se señaló que los contribuyentes estadounidenses ya financian armamento a Israel, de modo que un donativo privado sería la parte pequeña de la ecuación.
Según ese planteamiento, el diezmo no financiaría un Estado: engordaría la cuenta de quien lo predica. Con ese detalle, la indignación cambia de destinatario.