Unos no venden, porque no tienen ni para pagar los gastos inherentes a esas ventas, tal es la descapitalización de sus carteras de valores. Otros no compran, porque sigen presa del miedo. Quieren dormir por las noches. Siempre hay clientes, no obstante, que se apuntan a todas, aunque sea de manera fugaz. Hacen más ruido que otra cosa. Es puro humo, pero mejor jugar con el humo, que morirse desangrados como nos estamos muriendo unos y otros...