La bolsa no es machista, pero el marketing de la inversión sí lo es
Mientras el mercado de valores se llena de productos financieros que prometen rentabilidad, la presencia femenina sigue siendo minoritaria. La última moda en el sector: intentar 'instagramizar' la
inversión para atraer a un público que, según algunos análisis, responde mejor a estímulos visuales y sociales que a los gráficos del S&P 500. Pero, ¿es la bolsa machista o simplemente está mal vendida?
Propuestas para corregir la brecha
En los círculos de inversión se discute abiertamente la posibilidad de adaptar la inversión a los códigos de la moda y las redes sociales, hacerla más atractiva para un público que se mueve por el FOMO y el postureo. Se mencionan índices de 'pink stocks' y estrategias de marketing dirigidas a mujeres. Algunas voces apuntan a que la solución pasa por crear productos específicos, mientras que otras consideran que la inversión no es un bien de consumo y que forzarla sería un error.
La crítica a la victimización
Hay quien sostiene que el problema no es la bolsa, sino la pretensión de convertir cualquier diferencia de comportamiento en una víctima colectiva que necesita subvención. La ironía: si las mujeres ahorradoras con cabeza asentada invierten mejor que sus parejas, quizá el problema no sea la falta de interés, sino la falta de productos que encajen con su perfil. El dato que descoloca: la mayoría de los productos financieros se diseñan desde una óptica masculina, y nadie se pregunta por qué.