Ibañez99
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La afirmación de que la razón es un constructo social cae en una falacia de autorrefutación: para negarla, hay que usar la propia razón. Si fuera solo un constructo, la afirmación carecería de validez objetiva.
Decir que la razón es meramente un constructo social, una convención tan arbitraria como las reglas de un juego, tiene un problema fundamental. Quien lo afirma, para empezar, está formulando un argumento. Está distinguiendo entre lo que considera verdadero y lo que no, y pretende que su punto de vista es superior a la idea opuesta. Para lograrlo, utiliza la lógica, la coherencia y, a menudo, la evidencia. Es decir, está empleando precisamente aquello que dice que no tiene validez objetiva. Es como declararse invisible mientras uno está hablando; el propio acto de hablar desmiente la afirmación.
Si aceptamos que la razón es solo una convención cultural, como las modas o las normas de etiqueta, entonces la propia tesis de que "la razón es un constructo social" se vuelve igualmente arbitraria. No tendría más peso que cualquier otra opinión. No podríamos defenderla como verdadera ni como superior a la postura contraria. Esto nos arroja a un relativismo absoluto donde no hay criterios para criticar ideas, para preferir la ciencia a la superstición, o para denunciar falacias. Todo se reduce a un choque de "constructos", sin posibilidad de un arbitraje racional.
Es cierto que muchas de nuestras formas de razonar y nuestros estilos argumentativos están influenciados por la cultura, el lenguaje o la historia. La antropología del conocimiento o la historia de la ciencia estudian precisamente estas influencias. Lo que sí resulta falaz es dar el salto de esa influencia a la idea de que la razón misma, la capacidad fundamental de distinguir entre coherencia e incoherencia, o entre evidencia y ausencia de ella, es solo un invento social sin anclaje en la realidad. Afirmar que la razón es un constructo social es, en sí mismo, un acto de autorefutación, pues requiere del uso de la razón para intentar desacreditarla.
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