Cataluña: cuatro millones de personas no llegan a fin de mes y los hogares sin ahorros se triplican
Mientras la producción industrial se resiente y los ERE se duplican respecto a la media nacional, la población catalana sigue creciendo impulsada por la inmigración. El resultado es una región que se empobrece en términos relativos, con una productividad por trabajador que no solo es baja sino que empeora.
El doble golpe de los ERE y la pérdida de ahorros
Según los datos recogidos por varios medios, cuatro millones de catalanes no llegan a final de mes y los hogares sin capacidad de ahorro se han triplicado en el último año. Al mismo tiempo, los expedientes de regulación de empleo crecen más del doble que la media española. El sector de la automoción, con plantas de Nissan, Ficosa y Adient planteando despidos masivos, es el más afectado. La fuga de empresas se consolida como un problema crónico.
Productividad estancada y población al alza
Un análisis de La Razón apunta a la combinación letal de dos factores: una población que se dispara por la inmigración y un rendimiento por trabajador que no solo es reducido, sino que además empeora. Cataluña se empobrece frente a Europa mientras su capital, Barcelona, vive una oleada de despidos y deslocalizaciones. La sanidad pública también acusa el aumento de población, como señala El Periódico.
El dato que descoloca
A pesar del deterioro económico, Cataluña sigue atrayendo población inmigrante. El resultado es paradójico: más habitantes para repartir un pastel que no crece, lo que hunde la renta per cápita. Cualquier análisis que ignore este desajuste demográfico se queda cojo.