La crisis habitacional lleva a Juan José e Isabel a vivir en un coche en Arteixo

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El detalle es que ella pasa a cobrar 700 y él se queda en 500, o sea 1200 entre los dos que igualmente deberían dar para al menos una habitación compartida en la zona pero que no lo da ... En toda la provincia de A Coruña no encuentran alquiler en una casa de pueblo de esos medio perdidos ocupable a un precio razonable al menos mientras alguna encuentra trabajo o su hija lo hace?? En esta historia falta algo y seguramente falta que ellos no quieren irse de Arteixo que es justamente donde los pisos son más caros ... Un poco más lejos los alquileres bajan bastante.
Si tendrán igual que moverse a otro sitio mas alejado, pero vamos si ella tiene la viudedad al menos no está a 0
 
que me digan lo primero a quien votaron, porque igual votaron al gobierno actual pensado que el capitalismo malvado opresor es responsable de que no puedan pagar un alquiler..... si la situación actual del alquiler, ocurre con el PP hay un golpe de estado... ahora la culpa es del capitalismo opresor
 
Es el mercado amigo

Efectivamente, el mercado intervenido por el Estado: ese en el que sólo se construye dónde y cuándo dice el Ayuntamiento de turno. Y ese al que acceden todos los años 600.000 nuevos demandantes de "solución habitacional", porque en lo único que no interviene el Estado es en la frontera.

No podrías haberlo resumido mejor.
 
A lo que importa de verdad: ¿Xanxez ha vuelto a publicar otra lista de Spotify?
 

A CORUÑA​


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Juan José e Isabel, a los que non han renovado su alquiler en Arteixo, han convertido su coche en su hogar ANGEL MANSO

Tras quedarse sin alquiler en Vilarrodís, no logran una nueva vivienda asequible​

01 sep 2026. Actualizado a las 05:00 h.

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Juan José Jiménez Montero e Isabel Otero Martínez pasaron ayer su tercera noche en un coche. Lo hicieron después de no lograr una vivienda tras expirarles el contrato de 400 euros que tenían en Vilarrodís, en donde llevan viviendo 12 años, tras un primer alquiler en la urbanización Sol y Mar de Oseiro. Él, natural de Córdoba y de 55 años, y ella, de Cambre y con 57, unieron sus vidas hace 17 años. Explican que hace 2 años los propietarios del piso donde vivían les anunciaron que tendrían que dejarlo y hace seis meses que no habría renovación. Ella cobra una pensión de viudedad y esta situación lo atrapó a él en el paro, tras trabajar durante años en el sector de las carnicerías y durante un año como carpintero.

«Dejé de trabajar en marzo y cobro el paro, pero se me acaba en diciembre», explica Juan José, que a día de hoy recibe por prestación de desempleo 1.125 euros, pero al estar desempleado asegura que no cumple los requisitos que les piden los arrendatarios. Nadie les ofrece una vivienda cuando la perspectiva es que le queden 500 euros de una ayuda a partir de diciembre.

Ella enviudó cuando tenía 20 años y la prestación que cobra, de 1.220 euros, también se le reducirá a 705 el 6 de noviembre. Cita con claridad las fechas, porque asegura que no pueden hacer planes a largo plazo, cuando los ingresos se les reducirán considerablemente. Ella tiene una hija de 25 años que vivía con ellos, pero que estas noches ha pedido cobijo en casas de amigas y de su padre. A esto se suman sus deudas: él, 200 euros de un préstamo, y ella, 300 de los pagos de telefonía y de la factura odontológica. Los números se reducen.

La pareja se encuentra en una situación de vulnerabilidad pese a sus ingresos, agravada por problemas de salud de ella y la falta de alternativas habitacionales en el mercado privado y público. Denuncian que las exigencias de las inmobiliarias y los propietarios hacen imposible conseguir un techo. «Nos piden contrato de trabajo de un año mínimo y una nómina para el seguro de impago», explica Juan José, que asegura que aunque ahora tengan ingresos que quizás les dieran para abonar un alquiler «normal», solo sería por dos meses y se verían abocados a volver al coche, excepto si él logra trabajo. Sin embargo, reconoce que duda que alguien quiera contratarlo cuando como domicilio tiene su automóvil.

Ayudas puntuales

Ellos se van aseando en casas de amigos, que les ayudan. También aprovechan el lavabo del trastero donde han amontonado sus enseres, pero reconocen que lo peor es no tener dónde estar. Su principal ocupación es buscar vivienda, reclamar ante distintas Administraciones y pasear. Aseguran que sus familias no los pueden ayudar. Están a la espera de ver si en el sorteo de viviendas sociales tienen suerte, pero no tienen muchas esperanzas. «Es como jugar a la lotería», explica Juan José.

Sus ahorros los reservan para los arreglos del coche, que se ha convertido ahora en su hogar. La primera noche la pasaron en el centro de Arteixo, pero había mucho ruido y se han trasladado con su coche cerca del centro social de Vilarrodís para poder dormir con tranquilidad.

«No pedimos un piso gratis, sino un sitio para poder dormir», explica Isabel, que padece de hernias en la espalda y tuvo un cuadro de ansiedad por su situación. No se quieren ver en un albergue, pero aun así aseguran que están llenos y no hay sitio para ellos.

Desde el Concello de Arteixo aseguran que atendieron su situación, e incluso se avinieron a ofrecerles ayudas puntuales, pero el problema principal es el alquiler, que ellos no alcanzan. «El problema de fondo es que no encuentran vivienda», explican desde el Concello, un hecho que les supera administrativamente.

La pareja asegura que no busca subsidios ni vivienda gratuita, sino una alternativa accesible a su capacidad económica. «No pedimos un piso grande ni un palacio. Yo no quiero nada gratis; un bajo, una cama, no pido nada más», concluye Isabel.

El coche de la imagen es un Mercedes-Benz, concretamente un Clase E (generación W210) fabricado a finales de la década de 1990 o principios de los 2000.
 
Jajajaja. Ojalá estuviera intervenido
Efectivamente, el mercado intervenido por el Estado: ese en el que sólo se construye dónde y cuándo dice el Ayuntamiento de turno. Y ese al que acceden todos los años 600.000 nuevos demandantes de "solución habitacional", porque en lo único que no interviene el Estado es en la frontera.

No podrías haberlo resumido mejor.
 
Jajajaja. Ojalá estuviera intervenido
El mercado inmobiliario es el mercado más intervenido en España sólo detrás del del vino. Prueba a hacer una obra en TU terreno rústico a ver qué pasa. Seguro que nada, como el mercado no está intervenido y el terreno es tuyo, ¿a que sí? En cuanto al alquiler, todos sabemos el gran éxito que ha alcanzado la limitación de precios en Barcelona: todo España está afincándose en Barcelona para poder alquilar un piso a precio asequible. […]
 

A CORUÑA​


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Juan José e Isabel, a los que non han renovado su alquiler en Arteixo, han convertido su coche en su hogar ANGEL MANSO

Tras quedarse sin alquiler en Vilarrodís, no logran una nueva vivienda asequible​

01 sep 2026. Actualizado a las 05:00 h.

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Juan José Jiménez Montero e Isabel Otero Martínez pasaron ayer su tercera noche en un coche. Lo hicieron después de no lograr una vivienda tras expirarles el contrato de 400 euros que tenían en Vilarrodís, en donde llevan viviendo 12 años, tras un primer alquiler en la urbanización Sol y Mar de Oseiro. Él, natural de Córdoba y de 55 años, y ella, de Cambre y con 57, unieron sus vidas hace 17 años. Explican que hace 2 años los propietarios del piso donde vivían les anunciaron que tendrían que dejarlo y hace seis meses que no habría renovación. Ella cobra una pensión de viudedad y esta situación lo atrapó a él en el paro, tras trabajar durante años en el sector de las carnicerías y durante un año como carpintero.

«Dejé de trabajar en marzo y cobro el paro, pero se me acaba en diciembre», explica Juan José, que a día de hoy recibe por prestación de desempleo 1.125 euros, pero al estar desempleado asegura que no cumple los requisitos que les piden los arrendatarios. Nadie les ofrece una vivienda cuando la perspectiva es que le queden 500 euros de una ayuda a partir de diciembre.

Ella enviudó cuando tenía 20 años y la prestación que cobra, de 1.220 euros, también se le reducirá a 705 el 6 de noviembre. Cita con claridad las fechas, porque asegura que no pueden hacer planes a largo plazo, cuando los ingresos se les reducirán considerablemente. Ella tiene una hija de 25 años que vivía con ellos, pero que estas noches ha pedido cobijo en casas de amigas y de su padre. A esto se suman sus deudas: él, 200 euros de un préstamo, y ella, 300 de los pagos de telefonía y de la factura odontológica. Los números se reducen.

La pareja se encuentra en una situación de vulnerabilidad pese a sus ingresos, agravada por problemas de salud de ella y la falta de alternativas habitacionales en el mercado privado y público. Denuncian que las exigencias de las inmobiliarias y los propietarios hacen imposible conseguir un techo. «Nos piden contrato de trabajo de un año mínimo y una nómina para el seguro de impago», explica Juan José, que asegura que aunque ahora tengan ingresos que quizás les dieran para abonar un alquiler «normal», solo sería por dos meses y se verían abocados a volver al coche, excepto si él logra trabajo. Sin embargo, reconoce que duda que alguien quiera contratarlo cuando como domicilio tiene su automóvil.

Ayudas puntuales

Ellos se van aseando en casas de amigos, que les ayudan. También aprovechan el lavabo del trastero donde han amontonado sus enseres, pero reconocen que lo peor es no tener dónde estar. Su principal ocupación es buscar vivienda, reclamar ante distintas Administraciones y pasear. Aseguran que sus familias no los pueden ayudar. Están a la espera de ver si en el sorteo de viviendas sociales tienen suerte, pero no tienen muchas esperanzas. «Es como jugar a la lotería», explica Juan José.

Sus ahorros los reservan para los arreglos del coche, que se ha convertido ahora en su hogar. La primera noche la pasaron en el centro de Arteixo, pero había mucho ruido y se han trasladado con su coche cerca del centro social de Vilarrodís para poder dormir con tranquilidad.

«No pedimos un piso gratis, sino un sitio para poder dormir», explica Isabel, que padece de hernias en la espalda y tuvo un cuadro de ansiedad por su situación. No se quieren ver en un albergue, pero aun así aseguran que están llenos y no hay sitio para ellos.

Desde el Concello de Arteixo aseguran que atendieron su situación, e incluso se avinieron a ofrecerles ayudas puntuales, pero el problema principal es el alquiler, que ellos no alcanzan. «El problema de fondo es que no encuentran vivienda», explican desde el Concello, un hecho que les supera administrativamente.

La pareja asegura que no busca subsidios ni vivienda gratuita, sino una alternativa accesible a su capacidad económica. «No pedimos un piso grande ni un palacio. Yo no quiero nada gratis; un bajo, una cama, no pido nada más», concluye Isabel.
Ahora entiendo porque no encuentran camareros ni albañiles.
 
ella cobra pension de viudedad desde hace 37 años!

enviuda con 20, con 32 tiene una hija con un maromo, con 40 se va con este del citroen, teniendo la niña 8 años

les avisaron hace 2 años que tenian que buscarse otra cosa, 2 años....
Es importante señalar que vivían en una zona en la que, hasta hace tres días, tenían pisos nuevos para comprar a cholón entre 65.000 y 80.000 euros. Eso sí los alquileres también los había de 250 o 300, incluso el que se les acaba de acabar llegó a 400. Con la paga de viudedad de 1200 euros desde hace 37 años nunca pensó en trabajar ni en comprar piso, por lo que se ve. Ni siquiera en pareja con más del doble de esos ingresos viviendo todavía muchos años con ese rango de precios. Sin embargo ambos tienen que afrontar pagos de préstamos por cosas varias.
 
Tiene tela lo de la viudedad, primero porque es compatible con trabajo, parece que la persona jamás ni pensó en trabajar... un trabajo poco cualificado y ya se metería en sus 2300 netos, lo que le hubiera valido para hacer patrimonio y comprar pisito en su época (todo 2010/2020), pero se ve que lo de trabajar no le convencía... Y segundo, saliendo este artículo, donde admite vivir con el astuto con el que ha tenido un descendiente, se la deberían quitar de oficio. Por todo ello espero que esto pint y un mes no haya dinero para paguitas y pensiones, descorcharé el champán, y ojo no soy malvado, con una rebaja del 30% en toda paga y sueldo público me conformo.
 
Es importante señalar que vivían en una zona en la que, hasta hace tres días, tenían pisos nuevos para comprar a cholón entre 65.000 y 80.000 euros. Eso sí los alquileres también los había de 250 o 300, incluso el que se les acaba de acabar llegó a 400. Con la paga de viudedad de 1200 euros desde hace 37 años nunca pensó en trabajar ni en comprar piso, por lo que se ve. Ni siquiera en pareja con más del doble de esos ingresos viviendo todavía muchos años con ese rango de precios. Sin embargo ambos tienen que afrontar pagos de préstamos por cosas varias.
no estamos contando el total de ayudas. por tener una hija estando en paro te dan dinero si el padre esta empadronado en otro domicilio, por abandono del hogar también te dan dinero. todo eso no lo cuentan todas las ayudas que van saliendo son siempre para gente sin ingresos, que no trabajan los libros y el comedor del colegio también gratis entiendo que la mujer algo habrá tenido que hacer en 37 años, limpiar escaleras o algo, es gente que se acostumbra a que se lo van a dar todo, y entonces ni se preocupan. y en breve les darán un piso de protección
 
Es importante señalar que vivían en una zona en la que, hasta hace tres días, tenían pisos nuevos para comprar a cholón entre 65.000 y 80.000 euros. Eso sí los alquileres también los había de 250 o 300, incluso el que se les acaba de acabar llegó a 400. Con la paga de viudedad de 1200 euros desde hace 37 años nunca pensó en trabajar ni en comprar piso, por lo que se ve. Ni siquiera en pareja con más del doble de esos ingresos viviendo todavía muchos años con ese rango de precios. Sin embargo ambos tienen que afrontar pagos de préstamos por cosas varias.
 

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Juan José e Isabel, a los que non han renovado su alquiler en Arteixo, han convertido su coche en su hogar ANGEL MANSO

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Juan José Jiménez Montero e Isabel Otero Martínez pasaron ayer su tercera noche en un coche. Lo hicieron después de no lograr una vivienda tras expirarles el contrato de 400 euros que tenían en Vilarrodís, en donde llevan viviendo 12 años, tras un primer alquiler en la urbanización Sol y Mar de Oseiro. Él, natural de Córdoba y de 55 años, y ella, de Cambre y con 57, unieron sus vidas hace 17 años. Explican que hace 2 años los propietarios del piso donde vivían les anunciaron que tendrían que dejarlo y hace seis meses que no habría renovación. Ella cobra una pensión de viudedad y esta situación lo atrapó a él en el paro, tras trabajar durante años en el sector de las carnicerías y durante un año como carpintero.

«Dejé de trabajar en marzo y cobro el paro, pero se me acaba en diciembre», explica Juan José, que a día de hoy recibe por prestación de desempleo 1.125 euros, pero al estar desempleado asegura que no cumple los requisitos que les piden los arrendatarios. Nadie les ofrece una vivienda cuando la perspectiva es que le queden 500 euros de una ayuda a partir de diciembre.

Ella enviudó cuando tenía 20 años y la prestación que cobra, de 1.220 euros, también se le reducirá a 705 el 6 de noviembre. Cita con claridad las fechas, porque asegura que no pueden hacer planes a largo plazo, cuando los ingresos se les reducirán considerablemente. Ella tiene una hija de 25 años que vivía con ellos, pero que estas noches ha pedido cobijo en casas de amigas y de su padre. A esto se suman sus deudas: él, 200 euros de un préstamo, y ella, 300 de los pagos de telefonía y de la factura odontológica. Los números se reducen.

La pareja se encuentra en una situación de vulnerabilidad pese a sus ingresos, agravada por problemas de salud de ella y la falta de alternativas habitacionales en el mercado privado y público. Denuncian que las exigencias de las inmobiliarias y los propietarios hacen imposible conseguir un techo. «Nos piden contrato de trabajo de un año mínimo y una nómina para el seguro de impago», explica Juan José, que asegura que aunque ahora tengan ingresos que quizás les dieran para abonar un alquiler «normal», solo sería por dos meses y se verían abocados a volver al coche, excepto si él logra trabajo. Sin embargo, reconoce que duda que alguien quiera contratarlo cuando como domicilio tiene su automóvil.

Ayudas puntuales

Ellos se van aseando en casas de amigos, que les ayudan. También aprovechan el lavabo del trastero donde han amontonado sus enseres, pero reconocen que lo peor es no tener dónde estar. Su principal ocupación es buscar vivienda, reclamar ante distintas Administraciones y pasear. Aseguran que sus familias no los pueden ayudar. Están a la espera de ver si en el sorteo de viviendas sociales tienen suerte, pero no tienen muchas esperanzas. «Es como jugar a la lotería», explica Juan José.

Sus ahorros los reservan para los arreglos del coche, que se ha convertido ahora en su hogar. La primera noche la pasaron en el centro de Arteixo, pero había mucho ruido y se han trasladado con su coche cerca del centro social de Vilarrodís para poder dormir con tranquilidad.

«No pedimos un piso gratis, sino un sitio para poder dormir», explica Isabel, que padece de hernias en la espalda y tuvo un cuadro de ansiedad por su situación. No se quieren ver en un albergue, pero aun así aseguran que están llenos y no hay sitio para ellos.

Desde el Concello de Arteixo aseguran que atendieron su situación, e incluso se avinieron a ofrecerles ayudas puntuales, pero el problema principal es el alquiler, que ellos no alcanzan. «El problema de fondo es que no encuentran vivienda», explican desde el Concello, un hecho que les supera administrativamente.

La pareja asegura que no busca subsidios ni vivienda gratuita, sino una alternativa accesible a su capacidad económica. «No pedimos un piso grande ni un palacio. Yo no quiero nada gratis; un bajo, una cama, no pido nada más», concluye Isabel.
De aquí a tres meses van a sumar 1100 € de ingresos entre ambos. No es la crisis habitacional lo que lleva a que nadie les alquile, sino las reformas socialcomunistas: los indesahuciables son inalquilables.
 
El mercado inmobiliario es el mercado más intervenido en España sólo detrás del del vino. Prueba a hacer una obra en TU terreno rústico a ver qué pasa. Seguro que nada, como el mercado no está intervenido y el terreno es tuyo, ¿a que sí? En cuanto al alquiler, todos sabemos el gran éxito que ha alcanzado la limitación de precios en Barcelona: todo España está afincándose en Barcelona para poder alquilar un piso a precio asequible. […]
Jajajaja. Venga va!
 

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