La CUP apuesta por el marketing viral y divide a su electorado
Una mujer se descalza ante la cámara, enseña los pies y desata un aluvión de comentarios. No es una escena de contenido explícito: es el último vídeo atribuido a la CUP, la formación independentista catalana, y ha reabierto el debate sobre los límites del marketing político. Algunos ven en el gesto una estrategia deliberada para captar al votante masculino; otros sospechan que la imagen está generada por inteligencia artificial. Lo único evidente es que el vídeo se ha hecho viral precisamente por la polémica.
Marketing y economía de la atención
La política catalana lleva años intentando sobrevivir en un ecosistema donde la atención es el activo más escaso. La CUP, tradicionalmente asociada a un perfil antisistema, habría recibido asesoramiento en marketing para acercarse a un público que, según se argumenta, forma parte de su propia base. La utilización de recursos estéticos propios de la publicidad más descarnada —incluida la referencia implícita a plataformas de contenido— forma parte de esa deriva. No es un fenómeno aislado: los partidos de todo el espectro compiten por el mismo clic.
¿Quién es la mujer del vídeo?
La discusión sobre la autenticidad de la protagonista ha dividido a los comentaristas. Hay quien la da por real, quien recurre a la inteligencia artificial como explicación y quien la despacha como un montaje sin más. La CUP no ha confirmado nada. En un contexto donde los vídeos sintéticos son indistinguibles de los reales, esa ambigüedad es, paradójicamente, el mayor gancho viral.
Mientras tanto, el detalle del descalzado final —sin aparente relación con el mensaje político— se ha convertido en el elemento más comentado. Para unos, un guiño premeditado a una audiencia específica; para otros, sencillamente un accidente. La formación lo sabe: en la política del siglo XXI, el ruido no se improvisa. Pero el precio de ese ruido puede ser una erosión de la credibilidad que ninguna campaña viral compensa.