La DGT desactiva las cámaras de Ceuta y Melilla sin dar explicaciones
La DGT ha desactivado las cámaras de control de tráfico de Ceuta y Melilla. La medida, conocida en las últimas horas, ha disparado las suspicacias: en un momento de máxima tensión especulativa en la frontera, apagar los ojos electrónicos del Estado no parece una decisión inocua. Mientras, en provincias como Cuenca, las cámaras siguen funcionando y son muchas.
¿Censura o mantenimiento rutinario?
Las interpretaciones se dividen. Hay quien sostiene que la desactivación busca ocultar lo que ocurre en el perímetro fronterizo ante un posible escenario de conflicto o negociación de soberanía. No es una teoría descabellada para quienes recuerdan que las cámaras han sido testigo incómodo de episodios en otras fronteras. La contraparte argumenta que se trata de labores de mantenimiento o actualización técnica, algo habitual en un sistema obsoleto. Pero si es así, llama la atención que la medida coincida con el momento de mayor ruido geopolítico en la zona.
La sombra del estrecho de Ormuz
En paralelo, las redes han conectado esta decisión con la deriva geopolítica más amplia: desde las amenazas de Trump sobre el estrecho de Ormuz hasta las especulaciones sobre un cambio de estatus para Ceuta y Melilla. La mezcla resulta explosiva, aunque sea difícil separar el grano de la paja.
Lo único claro es que las cámaras están apagadas. Si la intención era evitar que se viera algo, probablemente sea un esfuerzo inútil: internet encuentra siempre el hueco. Y si era rutina, la coincidencia no podía ser peor.