La DGT retira la homologación a cuatro balizas V-16 ya vendidas
A pocos días de que la baliza V-16 conectada sea el único dispositivo legal para señalizar una avería en carretera, la DGT ha publicado un nuevo listado de modelos cuya homologación deja de ser válida. Cuatro certificados pasan a la categoría de «vigencia finalizada». Tres de los modelos afectados son el V16IoT, fabricado en China por Yuyao Jiming Electronic para Ledel Solutions y vendido bajo las marcas Don Feliz, The Boutique For Your Car e Ikrea. El cuarto es el XL-HZ-001-VC, de fabricación española, comercializado por Ditraimon con la marca Call SOS.
El problema no es solo la retirada. Es que el listado oficial se ha convertido en un documento vivo que cambia sin avisar al consumidor. Quien compró una baliza homologada puede descubrir meses después que su dispositivo figura en la lista de «sin vigencia» y que, técnicamente, ya no cumple con el Reglamento General de Vehículos.
Qué pasa si ya has comprado una de las balizas retiradas
La explicación que figura en la web de la DGT sugiere que los fabricantes no pueden seguir produciendo unidades de esos modelos. Sin embargo, se entiende que los clientes que las hayan adquirido podrán seguir usándolas durante los próximos 12 años, hasta que expire el periodo de conectividad incluida. Es decir: la baliza funciona, emite, conecta, pero su certificado ya no está en vigor.
Ahí empieza el laberinto. El artículo 11 del Reglamento General de Vehículos exige que los dispositivos estén homologados y en vigor. Si el modelo ha sido retirado del listado oficial, la baliza deja de cumplir el requisito. La multa por no llevar el dispositivo adecuado es de 200 euros. La probabilidad de que un agente compruebe el modelo concreto en un control es baja, pero existe. Y no es el único riesgo.
Por qué la DGT ha retirado la homologación a estas balizas
Desde la DGT aclaran que se trata de dispositivos que originalmente superaron las pruebas de homologación, pero que los lotes posteriores presentan problemas de calidad. «Son balizas que en una primera homologación cumplían los requisitos pero que cuando han ido a renovar el certificado y han tenido que pasar de nuevo las pruebas no han cumplido con los criterios de calidad exigidos», señalan desde el organismo.
La versión que circula entre los afectados añade otro factor: alguna de las empresas implicadas habría quebrado. Si el fabricante desaparece, la baliza queda técnicamente desconectada, porque los datos de conexión van primero a la empresa y esta los rebota a la DGT. Sin empresa, no hay renovación de certificado. Sin certificado, el dispositivo entra en la categoría de «sin vigencia».
El nuevo listado de la DGT: una tercera categoría que nadie pidió
Hasta ahora había balizas homologadas y balizas no homologadas. La DGT ha estrenado una tercera categoría: «Marcas y modelos con certificados con vigencia finalizada». Un limbo administrativo donde el dispositivo existe, funciona y fue comprado de buena fe, pero ya no está en la lista de los que valen.
El resultado práctico es que el consumidor tiene que consultar el listado cada cierto tiempo para comprobar si su baliza sigue vigente. Como si la seguridad vial dependiera de una subasta de certificados que se renueva o se cae según el fabricante pague la tasa o cierre la persiana. La baliza se convierte así en un producto con fecha de caducidad administrativa, no técnica.
El riesgo que nadie menciona: la aseguradora y el perito
La multa de 200 euros es el problema visible. El invisible es la aseguradora. En caso de siniestro, el perito puede comprobar si el dispositivo de señalización estaba homologado y en vigor en el momento del accidente. Si no lo estaba, la compañía tiene un argumento para discutir la cobertura o aplicar una culpa concurrente por incumplimiento de la normativa de seguridad vigente.
No es una hipótesis descabellada. Las aseguradoras buscan cualquier resquicio para pagar menos. Un dispositivo retirado del listado oficial es un resquicio perfecto. El conductor que compró una baliza homologada y meses después descubre que ya no lo está se encuentra con que su «seguridad» jurídica dependía de un documento que cambia sin notificación previa.
Qué alternativas tiene el consumidor ante la retirada de la homologación
Las opciones son limitadas. La primera es comprobar si el modelo concreto está en el listado de vigentes y, si no lo está, asumir el riesgo. La segunda es comprar una baliza nueva de un fabricante que mantenga la homologación actualizada. La tercera, la que empieza a circular como solución pragmática, es tener un dispositivo oficial para la inspección y no depender de él como única herramienta.
El problema de fondo es que la obligación de llevar baliza conectada convive con un sistema de certificación que no garantiza estabilidad. El fabricante puede quebrar, el lote puede fallar, la renovación puede no superar las pruebas. Y el consumidor, que compró lo que le dijeron que era legal, se queda con un dispositivo que funciona pero que ya no vale. ¿Cuánto tiempo tardará el próximo listado en dejar fuera a otro modelo?