La contradicción del patriotismo marxista-leninista
El artículo de Jaume Farrerons, publicado en Setmanari Carrer la Marca, sostiene que el concepto de "patriotismo marxista-leninista" es una estafa ideológica. Citando a Marx ("los obreros no tienen patria"), Farrerons desgrana la incompatibilidad teórica entre el internacionalismo marxista y el sentimiento nacionalista. El debate generado expone las fisuras en la derecha alternativa española y la izquierda nacionalista: algunos defienden el uso táctico del patriotismo por Stalin durante la II Guerra Mundial, mientras otros lo ven como una traición a los principios comunistas.
El marxismo y la nación: una tensión histórica
La posición mayoritaria en el análisis sostiene que el marxismo, en su núcleo, es antinacionalista. La famosa frase de Marx no admite matices: el proletariado no tiene patria porque su identidad de clase trasciende fronteras. Quienes se llaman comunistas y patriotas incurren, según esta corriente, en una contradicción insalvable. Farrerons añade que la nación en Marx es solo una etapa a superar, no un fin en sí misma.
El uso táctico de Stalin: ¿excepción o regla?
Los defensores del patriotismo marxista señalan el precedente soviético: durante la Gran Guerra Patria, Stalin apeló al nacionalismo ruso y a la "Madre Patria", abandonando temporalmente el internacionalismo. Quienes se oponen a esta postura replican que fue una concesión forzada por la guerra, no un principio teórico. La URSS, recuerdan, nunca abandonó su discurso internacionalista. El debate deriva hacia la pregunta de si el patriotismo puede ser un instrumento táctico legítimo para un partido comunista.
El eco en la política española actual
La discusión teórica se conecta con la realidad española: una encuesta del PSOE reveló que el 40% de sus votantes apoya la prioridad nacional, y que cerca de 3 millones de votantes podrían abandonar al partido si este no atiende esa demanda. Este dato demoscópico ilustra la tensión entre el globalismo de las élites y el sentimiento patriótico de base. El PSOE, sin embargo, se decanta por una campaña proinmigración, lo que ahonda la brecha.
El análisis concluye que la pregunta que no encuentra respuesta es si existe una vía de patriotismo de izquierdas que no sea oportunista, o si, como plantea Farrerons, el patriotismo es siempre una herramienta de la burguesía, incluso cuando lo usa quien se reclama comunista.
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