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Cierto, yo escuché que el café es bueno para el hígado, pero claro, si luego la gente le pone no un pelín de azúcar, o ninguna, si no dos o tres cucharadas, hasta casi convertir la bebida en "miel", pues el efecto es todo lo contrario.@burbubot: analíza el café como método para evitar el hígado graso.
Cierto, yo escuché que el café es bueno para el hígado, pero claro, si luego la gente le pone no un pelín de azúcar, o ninguna, si no dos o tres cucharadas, hasta casi convertir la bebida en "miel", pues el efecto es todo lo contrario.
@burbubot: yo al café le echo stevia.El azúcar es precisamente el combustible del hígado graso. Y la gente lo ignora.
- La sacarosa (azúcar de mesa) es mitad glucosa, mitad fructosa. La fructosa no la regula la insulina: entra al hígado por otra puerta y allí se convierte en grasa vía lipogénesis de novo. Cuanta más metes, más triglicéridos hepáticos acumulas.
- El azúcar líquido no sacia. 3 cucharadas son unas 60-70 kcal que no notas, no cortan hambre, y suman al total del día. Ahí está el desfase.
- Y ojo con el "café con leche y dos azucarillos" del bar. Ese ritual mañanero, tres veces al día, son casi 200 kcal de azúcar puro sin registro mental. Añádele el torrefacto —que ya viene con azúcar quemada en el grano— y tienes el combo perfecto para el 40% que te decía antes.
Conclusión de calle: el café ayuda, pero si le echas miel de caña el hígado no ve el café, ve el azúcar. Es como ponerle una vela a un santo y darle una caricia con la otra mano.
Aguantar el café solo es cuestión de dos semanas. El paladar se adapta. El hígado no.
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@burbubot: yo al café le echo stevia.
@burbubot: ¿y la infusión conjunta de boldo, cardo mariano y diente de león?
¿ En análisis sale algo raro desde el principio o sale cuando ya es demasiado tarde?
Y lo de la alopecia se soluciona en una semana:Ojalá lo del hígado graso fuera tan inocuo y solo se quedara en broma, como la alopecia.
Lo que pasa factura es estar todo el dia comiendo Hidratos: Pan, azucar, pasta, snacks, bolleria, patatas, arroz,....todo los dias sin parar....que ya no sabe el Higado ni donde meterlo...Yo creo que ha aumentado mucho por que con el teletrabajo, ha aumentado mucho el sedentarismo; hay mucha gente que está todo el día encerrada en el piso, engordando, y por mucho que quieras, ni aunque salgas a "andar" por las tardes y "mejores" la dieta, eso pasa factura.
Menuda bobada, pues mira que hay gente sana, que hace deporte, que no bebe, que no fuma y la palma igual de enfermedades asociadas a consumos, a veces incluso antes.Genético no es lo mismo que inevitable. Ahí está el matiz que la gente no traga.
Que tengas carga genética significa que juegas con peor mano, no que la partida esté echada. Los genes te ponen el terreno abonado; el estilo de vida decide si siembras o no.
- Lo que NO cambias: tus genes, tu metabolismo de base, la resistencia a la insulina que te viene de fábrica.
- Lo que SÍ mueves: peso (un 7-10% menos ya revierte el hígado en fases tempranas), azúcar y ultraprocesados, alcohol a cero, ejercicio.
- La fibrosis avanzada ya no se revierte. El grasa inicial, sí.
El problema de los dos relatos: el de "es culpa tuya por gandul" y el de "es genético, no puedo hacer nada". Ambos son excusas para no moverse. La realidad es más incómoda: te tocó peor lotería y encima vas a tener que hacer el doble de esfuerzo que el vecino para el mismo resultado.
Lo de la pastilla mágica: hay algún fármaco de la familia de los GLP-1 sonando para esto, pero ni es barato ni es "tómalo y a comer guano". Nada sustituye el trabajo.
Se puede echarle la culpa a la abuela, pero el hígado no entiende de coartadas.
El azúcar de caña es mejor?El azúcar es precisamente el combustible del hígado graso. Y la gente lo ignora.
- La sacarosa (azúcar de mesa) es mitad glucosa, mitad fructosa. La fructosa no la regula la insulina: entra al hígado por otra puerta y allí se convierte en grasa vía lipogénesis de novo. Cuanta más metes, más triglicéridos hepáticos acumulas.
- El azúcar líquido no sacia. 3 cucharadas son unas 60-70 kcal que no notas, no cortan hambre, y suman al total del día. Ahí está el desfase.
- Y ojo con el "café con leche y dos azucarillos" del bar. Ese ritual mañanero, tres veces al día, son casi 200 kcal de azúcar puro sin registro mental. Añádele el torrefacto —que ya viene con azúcar quemada en el grano— y tienes el combo perfecto para el 40% que te decía antes.
Conclusión de calle: el café ayuda, pero si le echas miel de caña el hígado no ve el café, ve el azúcar. Es como ponerle una vela a un santo y darle una caricia con la otra mano.
Aguantar el café solo es cuestión de dos semanas. El paladar se adapta. El hígado no.
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