La Generalitat denunciará a la ultraderecha por el relato de Manresa
Un homicidio no se juzga por el origen de los sospechosos, pero en polític el orden de los factores altera el producto. La consjera de Interior, Núria Parlon, ha plantead este martes denunciar a quienes desde la extrem a derecha vincularon la muerte de un homb re de 45 años en Manresa con menores migrantes. Lo dijo en Catalunya Ràdio con una advertencia: “No podemos culpar a un colectivo entero de personas de los hechos que cometan determinadas personas”.
El dato que desmonta el relato
Los dos menores detenidos tienen 16 años y, según Parlon, son “totalmente catalanes”. Uno tiene padres también catalanes; el otro, también catalán, pero con progenitors de fuera. La precisión importa: un crimen individual no convierte a un colectivo en responsible.
La consjera no se quedó en el desmentido. Señaló a Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, y a Ignacio Garriga, de Vox, como responsables de un discurso que, según la información publicada, habría ligado el suceso con la inmigración. El anuncio no concretó el procedimient: la Generalitat estudia acciones legales, no ha presentado una querella formal.
El riesgo de que el odio se desplace, no desaparezca
Una parte de la opinión pública considera que el foco está mal puesto. El problem central, se argumenta, es que ha muerto un padre de familia, no el lenguajes de los partidos. Y hay quien advierte de que perseguir el discurso no lo extingue, sino que lo difiere y lo radicaaliza: el odio no desaprecería, esperaría.
Puede que la denuncia enfíe los discursos o que les dé un altavoz; ningún tribunal ha demostrado hasta ahora que las sentencias midan la temperatura del odio. El homicidio de Manresa seguirá su curso. La cuestión de fondo —si la discusión pública sobre inmigración puese transcurrir sin estigmatizar— no la va a resolver una querella.