La banca gana 20.000 millones hasta junio y enciende la polémica del rescate
Son las cuentas que gustan en los consejos de administración: la gran banca ha cerrado el primer semestre con beneficios históricos. Veinte mil millones de euros de beneficio acumulado hasta junio, de los que solo BBVA se embolsó 6.000 millones. Las cifras no pasan desapercibidas, sobre todo cuando se comparan con los 50.000 millones de euros que costó a los contribuyentes limpiar los balances de las entidades durante la crisis financiera.
El Sareb: la factura que no se devuelve
El Sareb, el banco malo creado para absorber los activos tóxicos, sigue siendo el símbolo de un rescate que no se ha cobrado. Los críticos recuerdan que el Estado intervino con dinero público para sanear las cuentas de la banca y, años después, los beneficios vuelan: comisiones, intereses y una recuperación del crédito que no se traslada a los depositantes. Hay quien sostiene que la devolución de esas ayudas debería ser obligatoria antes de repartir dividendos.
La discusión no es nueva, pero adquiere otra dimensión con los números sobre la mesa. El beneficio récord de medio año supera con holgura cualquier previsión y deja en evidencia a quienes aseguraban que el sector tardaría décadas en recuperarse.
Botín y la inmigración como estrategia de clientes
En paralelo, una declaración de Ana Botín, presidenta del Santander, ha agitado el debate. Botín ha pedido regularizar a más inmigrantes: "Más población, más clientes", según una información periodística. La frase, leída con ironía, resume la lógica del sector: el crecimiento del negocio depende de ensanchar la base de clientes, no de mejorar el servicio o bajar comisiones.
El espejo del consumidor
Una de las reflexiones más incómodas del análisis apunta al comportamiento individual. Quien critica los beneficios bancarios pero paga hasta el café con tarjeta está alimentando una de las mayores fuentes de facturación de la banca: las comisiones por pago. Y no solo los bancos: redes como Visa también cobran su parte. Se envían millones al otro lado del Atlántico por no usar efectivo.
El argumento tiene fuerza: la queja y la conducta caminan por vías separadas. Y esa contradicción es parte del problema que nadie quiere asumir.
La ironía final la puso quien recordó que hace tres años las acciones de Santander y BBVA estaban tiradas de precio. Ahora, con los beneficios récord, los que se quejan podrían haber participado de ellos. El capitalismo, a veces, da segundas oportunidades.