La fábrica de artefactos incendiarios: el negocio de la destrucción
En plena campaña de incendios forestales que ya ha devorado más de 114.000 hectáreas, la Guardia Civil desmanteló una fábrica de artefactos destinados a provocar fuego. La noticia, publicada por La Razón, fue recibida con escepticismo: algunos la tacharon de sensacionalista y de reducir un problema estructural a un simple caso de pirotecnia. Pero detrás de ese episodio se esconde un entramado económico mucho más oscuro.
La Fiscalía deja en evidencia al Gobierno: los incendios no son solo cosa del «cambio climático», sino que la mayoría son provocados. Y los datos sobre inversión son demoledores. Un informe de la UE revela que España gasta 500 millones menos que Grecia y Portugal en prevención. Mientras tanto, el Gobierno pide a las comunidades autónomas «dosificar» los medios aéreos tras admitir que solo dispone de 7 aviones de élite, la mitad de los hidroaviones prometidos.
El cártel del fuego: dos décadas de sobornos
No es ninguna teoría conspirativa. El cártel del fuego ha dominado las contrataciones públicas de aviones de extinción durante veinte años, con sobornos que Anticorrupción cifra en 151 millones. La especulación inmobiliaria y energética parece estar detrás de muchos fuegos, como apunta la aprobación de placas solares en El Cerro de Andévalo un mes antes del incendio que arrasó 1.200 hectáreas. Y es que, como señalan trabajadores del sector, todos sabían que los incendios eran provocados por intereses variados.
La prevención: 312 millones que se quedan en el cajón
España llega a la campaña de incendios con 312 millones para gestión forestal sin ejecutar. La ley de los 30 años, diseñada para evitar que los especuladores se lucraran con la madera barata tras los fuegos, fue derogada en 2015. La detención de un trabajador de extinción por provocar el fuego de Cuevas del Valle es un ejemplo de que la mano del hombre está detrás de la mayoría de los siniestros. Se llegó a decir que el BOE, el Boletín Oficial del Estado, es la mayor fábrica de incendios del país.
El análisis se atasca en un punto: con todos los datos sobre la mesa, la sociedad sigue sin una respuesta clara sobre cómo frenar la oleada de fuegos. El Gobierno pide auxilio a la UE mientras el pueblo se rescata a sí mismo. La sensación de abandono y dejadez es palpable. Pero, ¿qué hay detrás de la fábrica de artefactos? ¿Es un caso aislado o la punta del iceberg? La falta de datos oficiales y el oscurantismo del Ejecutivo no ayudan a aclarar el panorama. Mientras tanto, las llamas devoran el país.