La mesa de ocho pasa de 300 a 150 euros en Santiago: ¿qué está fallando?
La hostelería de Santiago de Compostela ha lanzado una alerta: el gasto medio por mesa se ha desplomado. Un ejemplo: una mesa de ocho que antes dejaba 300 euros ahora apenas llega a 150. Los hosteleros señalan que los turistas ya no van tan a menudo a comer fuera y que, cuando lo hacen, comparten más platos. Pero, ¿es solo una cuestión de poder adquisitivo o de un cambio en el perfil del visitante?
Las cifras no dejan lugar a dudas. Con 300 euros para ocho personas, el ticket por cabeza era de 37,5 euros, una cantidad que, en una ciudad donde el pulpo y el mar1 son protagonistas, no resulta precisamente un derroche. Ahora, con 150 euros, la cuenta por persona baja a 18,75 euros, apenas suficiente para un menú del día y una bebida. Algunos analistas señalan que esta caída no es un fenómeno aislado: el precio de la cesta de la compra se ha disparado –un carro que antes costaba 80 euros ahora roza los 200– y la renta disponible se ha estrechado. Otros apuntan a un cambio en la composición del turismo: más peregrinos con presupuesto ajustado y menos visitantes de alto gasto. Y en el horizonte, el fantasma de la pérdida de clientela local, expulsada por los precios.
La ironía es que, cuando una mesa de ocho deja 150 euros, quizás lo que se está perdiendo no es el dinero, sino la memoria de lo que fue la hostelería. Pero eso es otro tema.