En la parte final de mi web expongo sin concesiones la indecencia sarracena a la que han llegado muchos bitcoiners en la defensa de su inversión: transformados en una secta que explota de forma deliberada las emociones y las carencias de los más vulnerables. No es ya una comunidad financiera, sino una estructura claramente destructiva, con su promesa de redención económica, su libro sagrado, su dogma incuestionable y sus profetas autoproclamados, empeñados en sostener el engaño a cualquier precio.
Todo para seguir alimentando el relato y extraer dinero de quienes, por ingenuidad o ignorancia, aún creen en él.
Qué es Bitcoin, qué no es y qué no será