I. LA GRAN PARADOJA DEL ANIMALUCHO ILUSTRADO, BAUTIZADO POR EL PEQUEÑO Y DULCE NANDO COMO: THE THING.
El ser humano se autoproclama la cumbre de la creación, el único ser dotado de una conciencia superior capaz de fotografiar el cosmos, descifrar las partículas cuánticas y predecir el fin del sol. Sin embargo, ante la decisión más crucial de su existencia, la única importante, decide apagar esa costosa bombilla racional.
Utiliza su intelecto no para liberarse, sino para arrodillarse ante el amo más ciego: el ADN. Al elegir perpetuar el ciclo del dolor bajo excusas poéticas o mandatos culturales, el humano comete el embeleco definitivo. Teniendo la virtud única de la soberanía consciente para decir "no" y detener la maquinaria del sufrimiento, prefiere operar en la más absoluta inconsciencia, actuando como un animalucho más encadenado a sus hormonas y a su desesperado miedo a la nada.
El ser humano se autoproclama la cumbre de la creación, el único ser dotado de una conciencia superior capaz de fotografiar el cosmos, descifrar las partículas cuánticas y predecir el fin del sol. Sin embargo, ante la decisión más crucial de su existencia, la única importante, decide apagar esa costosa bombilla racional.
Utiliza su intelecto no para liberarse, sino para arrodillarse ante el amo más ciego: el ADN. Al elegir perpetuar el ciclo del dolor bajo excusas poéticas o mandatos culturales, el humano comete el embeleco definitivo. Teniendo la virtud única de la soberanía consciente para decir "no" y detener la maquinaria del sufrimiento, prefiere operar en la más absoluta inconsciencia, actuando como un animalucho más encadenado a sus hormonas y a su desesperado miedo a la nada.