¿Fue un error la independencia de las colonias del Tercer Mundo?
¿Y si la independencia de las antiguas colonias fue un error? La pregunta atraviesa una cuestión que no tiene medias tintas. Hay quien sostiene que la autodeterminación se concedió sin exigir nada a cambio, y que 2026 lo demuestra: con la tecnología disponible, buena parte de esos países sigue sumida en la pobreza.
Autosuficiencia, el requisito que no se pidió
La tesis central es que el derecho de autodeterminación debería haber estado supeditado a la capacidad de autogestión. Solo se debería permitir la independencia tras demostrar una autosuficiencia equivalente a la del país colono. En esa línea, algunos proponen tutelar de nuevo a las naciones en desarrollo porque, si en 2026 no han logrado salir de la pobreza, se entiende que no saben organizarse solas. La mención a Rodesia se esgrime como prueba de que la independencia no garantiza por sí misma el progreso.
El error, ¿fue la independencia o el abandono?
Frente a esto, otra corriente prefiere no cargar contra la descolonización en sí, sino contra su ejecución. Se subraya que Estados Unidos, la URSS y unas potencias europeas en decadencia forzaron procesos precipitados, sin tener en cuenta etnias, religiones ni fronteras reales. El resultado fue el que fue. Y luego está el frente migratorio: si el problema es que las puertas están abiertas, la independencia deja de ser el error para convertirse en un síntoma de algo más profundo.
La discusión acaba donde empieza: si la culpa fue de los colonizadores por irse, de los colonizados por no saber arreglárselas, o de todos por no planificar el control de la natalidad. La solución más repetida no es devolver las colonias, sino cerrar fronteras. Quizá porque eso es lo único que no requiere valorar si la independencia fue un error o una liberación.