El empleo inmigrante se dispara un 350% y los salarios se quedan atrás
La contratación de trabajadores inmigrantes creció un 350% respecto a 2019, el mayor avance de la OCDE. El dato, publicado por Vozpópuli, llega acompañado de otra realidad: el salario real de muchos trabajadores nacionales sigue sin recuperar el terreno perdido. Con una inflación del 5% y convenios al 3%, la cuenta no cuadra.
El modelo del salario bajo defiende su lógica
Dentro del análisis económico, una corriente argumenta que la competitividad española depende de contener los costes laborales. En esa lectura, la llegada de más mano de obra no es un accidente, sino el combustible que mantiene la maquinaria. El mensaje, expresado sin eufemismos, es que el sector empresarial necesita sueldos contenidos para funcionar.
La erosión del poder adquisitivo desafía la teoría
En el otro lado están quienes llevan la cuenta de casa: subida de convenio del 3%, inflación del 5% y un IRPF que no se deflacta. Resultado: cualquier incremento nominal se convierte en pérdida real. Hay un testimonio que lo condensa todo: una madre ganaba más en 1998 que muchos trabajadores en 2025. La anécdota suena a sorna, pero la dirección es inequívoca.
Los números, sin embargo, no mienten
La inmigración laboral marca un récord en la OCDE mientras el salario real pierde comba. Si la oferta de trabajo importada sigue creciendo, la presión a la baja se mantendrá. Si el IRPF no deflacta, la pérdida se cronifica. El cálculo completo, partida por partida entre convenio, inflación y fiscalidad, da una diferencia que sorprende por lo abultada. A medio plazo, la predicción más razonable es que el debate siga girando en círculos hasta que alguien toque las variables que no se quieren tocar.