La ministra de Barrio Sésamo, número dos de la OIT: así premia España la falta de currículum
¿Qué hay que hacer para aterrizar en la cúpula de la Organización Internacional del Trabajo sin haber trabajado un día? En España, basta con ser ministra y contar con el favor del presidente. El nombramiento de la conocida como ministra de Barrio Sésamo como número dos de la OIT ha encendido todas las alarmas del mérito.
El escándalo del currículum: la OIT premia a quien nunca ha cotizado
La crítica más afilada viene de un dato demoledor: la futura número dos no tendría, según las informaciones que circulan, un solo día de trabajo en su vida. Que una persona sin trayectoria laboral vaya a dirigir un organismo que regula el trabajo en todo el planeta no es una anécdota, es un símbolo. Resume lo que los escépticos llevan años denunciando: la meritocracia española es una marca, no una realidad.
El patrón de los organismos internacionales: premios a la lealtad, no al talento
No es un caso aislado. La misma corriente de análisis apunta a que otra figura política sin perfil técnico podría acabar en la OMS. El mensaje es claro: los puestos en los organismos multilaterales se reparten entre los leales al presidente, no entre los preparados. Quien denuncie el sistema desde fuera, se queda fuera; quien traga con la corrupción, cobra su premio.
Y así se escribe la historia de la meritocracia a la española: la que coloca en la cima de los organismos internacionales a quien nunca ha trabajado, mientras los que sí trabajan miran el BOE por si les toca la lotería de los enchufes.