La misa dominical, en 24 puntos y varios errores de copia
Veinticuatro apartados numerados —del canto de entrada al rito de conclusión— y una casilla cero reservada a las fuentes consultadas. Esa es la arquitectura de la plantilla de
misa dominical del tiempo ordinario que se está compartiendo de mano en mano en internet: un cuadro de texto que reproduce el orden completo de la celebración —saludo, acto penitencial, Gloria, oración colecta, lecturas, homilía, profesión de fe, plegaria eucarística, comunión y despedida— para quien quiere seguir la liturgia sin perderse. No es un misal oficial ni una edición avalada por ninguna diócesis. Es una hoja de trabajo, con toda probabilidad nacida en Word, y eso se nota en cada esquina.
¿Cuántas partes tiene la misa dominical del tiempo ordinario?
Dentro del documento hay opciones. Varios bloques —el saludo, el acto penitencial, la oración colecta— aparecen organizados en columnas, y quien celebra elige
una sola. La versión incluye ejemplos concretos: una colecta genérica y otra propia de una memoria, la de santa María Magdalena. El Evangelio propuesto es el de Mateo 18, 21-35, el del rey que ajusta cuentas y perdona al siervo una deuda de
diez mil talentos que ese mismo siervo luego no sabe perdonar a un compañero. Antes, la pregunta de Pedro sobre si hay que perdonar hasta siete veces, y la respuesta: hasta
setenta veces siete.
El problema de las tablas copiadas desde Word
El formato delata su origen. Uno de los participantes pregunta abiertamente si los cuadros se ven bien en los ordenadores de sobremesa o si salen cortados e incompletos, y si ocurre lo mismo en el móvil. No es una duda menor. Trasladar una tabla de Word a una web descompone columnas y mezcla textos, y en una guía donde hay que escoger una opción entre varias, un cuadro roto equivale a rezar lo que no toca. El aviso quedó ahí, sin respuesta definitiva.
¿Por qué hay erratas en las oraciones copiadas?
La transcripción tampoco salió limpia. Quien preparó el texto reconoce que ha editado varias palabras y signos de puntuación porque
no estaban bien copiados. Hay un ajuste más fino y revelador: el punto 19, que figuraba como «rito de la paz», pasa a llamarse «oración por la paz», con el argumento de que el Agnus Dei que viene después, el punto 20, pertenece a ese mismo rito. Son correcciones de precisión que cualquier misal recalcaría, y que aquí se hacen a mano y sobre la marcha.
El catalán, pendiente
Queda el hueco lingüístico. Alguien pide la misma guía en catalán y confiesa que se pierde buscándola por internet. La respuesta es un «mañana me pongo en ello» que, de momento, sigue siendo una promesa. El detalle curioso lo aporta otro: hay quien se sabe las partes que recita la asamblea en catalán pero solo a medias en castellano, y usa esta plantilla justamente para completarlas. Otro participante admite que preferiría el español, aunque —dice— por su zona resulta imposible.
Con la traducción anunciada y sin fecha, y con el documento original circulando en versión de cuadros que se cortan, la plantilla funciona como lo que es: un borrador colectivo. El texto definitivo no existe todavía.