La OTAN presume de 4.000 páginas de planes de defensa
Cerca de 4.000 páginas. Ese es el volumen de directrices y planes de defensa que la Alianza Atlántica dice tener listos para responder a cualquier contingencia en su flanco oriental. Lo ha reivindicado el almirante Giuseppe Cavo Dragone, presidente del Comité Militar de la OTAN, que subraya la capacidad de reacción inmediata ante múltiples escenarios de tensión con la Federación de Rusia. La paradoja salta sola: cuanta más letra pequeña se presume de tener, más se pregunta uno si alguien la leería a tiempo.
¿Qué ha dicho la OTAN sobre su respuesta a Rusia?
El esquema va desde la gestión de crisis locales hasta protocolos de respuesta coordinada ante un conflicto armado a gran escala. Disuasión, en una palabra. Hay quien no compra el envoltorio: sostiene que la alianza es mucho mejor provocando que yendo más allá cuando llega el momento. Otros apuntan que el encuadre contra Rusia, China e Irán no nace hoy, que ya venía dibujándose desde 2017.
El 5% del PIB y el reparto de la carga entre socios
En paralelo, la pregunta de quién pone los medios sigue abierta. Hay quien plantea si España, que no habría elevado su gasto al 5% del PIB, quedará fuera del núcleo duro o si le reservan un papel de socio privilegiado. Debajo hay otra capa: según recuerda un participante, George Kennan, arquitecto de la contención y crítico de la expansión de la OTAN hacia el este, sostenía que rodear a Rusia era un error estratégico. Su tesis, que la alianza había cumplido su función con la caída del bloque soviético, sigue alimentando el escepticismo.
Con esos mimbres, la pelota está donde siempre: en quien paga la factura. ¿Cuántas de esas 4.000 páginas sobreviven al primer contacto?