La pasividad de los militares en activo es demencial.

  • Autor del tema Autor del tema Lefri
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
Ilustración editorial de militares en formación con banderas de España y la OTAN al fondo, reflejando la pasividad castrense
Publicidad

El silencio del ejército ante el poder desata la ira​

Un desfile. Uniformes impecables, paso firme, saludo marcial. Y, al día siguiente, la misma nada de siempre. Ese contraste entre la parafernalia castrense y la ausencia de pronunciamiento ante lo que una parte de la opinión pública considera un deterioro institucional sin precedentes es el detonante de un malestar que ya no se susurra: se grita. La discusión, abierta hace casi tres años, ha ido mutando desde la perplejidad inicial hasta un ajuste de cuentas con la propia institución militar, a la que se acusa de haberse convertido en un cuerpo de funcionarios obedientes a la OTAN y a los sucesivos gobiernos. La pregunta que sobrevuela no es baladí: ¿por qué callan los que tienen las armas?

De la perplejidad al ajuste de cuentas​

El punto de partida era una queja casi ingenua: la incomprensión ante el silencio castrense. Se entendía que los ciudadanos de a pie no pudieran hacer nada, que los jueces estuvieran en guerra, que empresarios y trabajadores remaran en contra. Pero que el ejército guardara un mutismo sepulcral resultaba, cuando menos, desconcertante. La primera respuesta no tardó en llegar y fue tajante: el ejército ahora se forma en las aulas. Es decir, la institución ya no se nutre de una oficialidad de origen africanista o colonial, sino de cuadros formados en academias homologadas a los estándares de la Alianza Atlántica, con una mentalidad de gestión y obediencia a la cadena de mando política y supranacional.

El diagnóstico se fue endureciendo. Se distinguió entre la tropa —a la que se le supone disposición al sacrificio— y unos mandos tildados de cobardes, más preocupados por la paga y las prebendas que por principios. La acusación es gruesa y no está exenta de un profundo desprecio hacia la cúpula: se les llama mequetrefes, se dice que la paga son sus principios. Es la versión castiza del eterno reproche al funcionario que mira por su nómina antes que por la patria.
Publicidad

La OTAN como coartada perfecta​

El argumento más repetido para explicar la inacción es el marco internacional. España pertenece a la OTAN desde 1982 y, según esta lectura, el ejército obedece lo que diga la Alianza en absolutamente todo. Cualquier movimiento fuera de guion tendría consecuencias inmediatas: la política monetaria, comercial y de defensa está atada desde fuera. Un país que osara desviarse vería cómo se le hunde la economía en un segundo. Es la teoría del vasallaje estructural, que convierte cualquier veleidad soberanista en un suicidio económico.

A esto se añade un factor de composición interna. Ya no existe un ejército curtido en campañas coloniales, con mandos acostumbrados a decisiones autónomas. Ahora solo hay misiones internacionales, integradas en estructuras multinacionales, donde el militar es un engranaje más. La consecuencia es un cuerpo de funcionarios que, como cualquier otro, prioriza cobrar a fin de mes y evitar problemas. Según un cálculo que circula, el 95% no quiere líos; el 5% restante sabe que, si se sale del camino, se queda solo. Y sin un respaldo social firme, cualquier intento de intervención está condenado al fracaso, como demostró el 23F.

¿Por qué no hay un pronunciamiento militar contra el Gobierno?​

Porque no existen las condiciones políticas, sociales ni materiales para ello. La primera razón es la ausencia de apoyo popular. No hay una masa ciudadana dispuesta a respaldar una asonada; según un testimonio del hilo, las protestas se disuelven con la presencia de ocho policías. La segunda es la integración en la OTAN y la UE, que actúan como candados externos. La tercera es la propia naturaleza del ejército actual: funcionarios con sueldos, pensiones y regalías que no quieren follones. La cuarta es la falta de un mando carismático dispuesto a jugarse la carrera y la libertad. Y la quinta, la más cínica: el Gobierno ha cuidado a las fuerzas de seguridad con subidas salariales y equiparaciones, alimentando estómagos para garantizar lealtades. La equiparación salarial de policías y guardias civiles no es una casualidad, sino una inversión en sostén del poder.

El ejército como espejo de una sociedad dividida​

El reproche no se dirige solo a los militares. Hay quien sostiene que el ejército es un reflejo de la sociedad actual: un país de funcionarios, de gente que no quiere problemas, de votantes que legitiman cada vez que hay elecciones al Gobierno que luego critican. El monstruo no sería el político, sino el pueblo que no se defiende, que carece de moral y amor propio, que traga con todo y aplaude. Si los ciudadanos no se levantan, ¿por qué iban a hacerlo los militares? La cobardía sería colectiva, no castrense.

Otra corriente señala que los tentáculos de lo que llaman la mafia están en todas partes: jueces, juntas electorales, militares. La crítica se extiende a los cuerpos policiales, que se emplean con dureza contra los manifestantes mientras miran hacia otro lado en otros contextos. La conclusión es amarga: el ejército no es una excepción, es una pieza más del sistema.

El ejército que no es español​

La acusación más radical niega la propia españolidad de la institución. Se afirma que el ejército no es español, que es una institución como la Guardia Civil que debería ser disuelta, que sus mandos son sionistas y masones, y que la única forma de parar lo que llaman dictadura es la lucha armada con un ejército mercenario. Son posturas minoritarias pero ruidosas, que reflejan un descontento profundo con el orden constitucional y con la Transición.

Frente a esto, la voz más pragmática recuerda que el ejército no va a moverse porque los altos rangos no quieren follones con sus salarios, regalías y pensiones. Y que, en todo caso, si interviniera, sería para evitar un intento de derrocamiento desde la calle, no para promoverlo. La institución, en esta lectura, es conservadora en el peor sentido: conserva su estatus, no el orden que dice defender.



Al final, la discusión no resuelve nada, porque no hay nada que resolver. El ejército calla, el Gobierno legisla, la OTAN manda y la ciudadanía se desgañita en manifestaciones que no mueven un solo tanque. La única certeza es que, cuando todo esto termine —si termina—, los españoles gritarán, y el ejército, ni está ni se le espera. O quizá sí, pero para lo que diga Bruselas.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«El ejército pertenece a la OTAN desde 1982 y obedece lo que esta diga en absolutamente TODO.»
— Chulazo · Obediencia a la OTAN
«Con conocimiento de causa, más le vale a España no entrar en una guerra. Los militares son al 95% gente que no quiere problemas y cobrar su nómina a fin de mes»
— Demi Grante · Funcionarios antes que militares
«Cuando pretendes instaurar una DICTADURA, lo primero que debes hacer es alimentar adecuadamente los estómagos de las fuerzas de seguridad del Estado»
— Freedomfighter · Equiparación salarial como lealtad
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El ejército obedece a la OTAN y cobra a fin de mes45%
La cobardía es de la sociedad que no se defiende30%
Los mandos son traidores a España25%
📌 DATOS
El ejército pertenece a la OTAN desde 1982
El 23F se menciona como precedente de intervención militar fallida por falta de apoyo social
📅 EVOLUCIÓN
Hace 1039 días Se abre el debate sobre la pasividad militar con una queja por el silencio sepulcral del ejército
Día 1 Se responde que el ejército ahora se forma en las aulas, marcando el tono funcionarial de la institución
Día 1 Se introduce el argumento de la OTAN como coartada perfecta para la inacción castrense
Día 1 Se distingue entre tropa sacrificada y mandos cobardes que priorizan la paga
Día 1 Se señala que la equiparación salarial de policías y guardias civiles busca asegurar lealtades al poder
Día 1 Se radicaliza el discurso con acusaciones de que el ejército no es español y debería ser disuelto
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El análisis de por qué un ejército integrado en la OTAN jamás se movería contra el poder político que lo paga
✓La distinción entre tropa y cúpula: mientras unos darían su vida, otros solo miran por su pensión
✓El cálculo político de la equiparación salarial como herramienta para asegurar la lealtad de las fuerzas de seguridad
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 108 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Te estás perdiendo 108 mensajes
Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.
Leer el hilo completo →
Registro en 30 segundos
Resumen elaborado con IA a partir del debate de la comunidad — 108 respuestas analizadas. Última actualización: .

Estadísticas del foro

Temas
2.057.842
Mensajes
58.397.381
Miembros
191.043
Último miembro
Nerdfitness

El blog de burbuja.info

-
-
Volver