Marruecos usa camiones para acercar migrantes a la frontera de Ceuta
Marruecos no frena la presión migratoria: la logística. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a un oficial de policía marroquí supervisando cómo un camión descarga a decenas de personas en las inmediaciones de la frontera de El Tarajal, en Ceuta. El agente no solo no lo impide: espera a que se bajen, hace señas al conductor para que cierre el remolque y se marcha. La secuencia se enmarca en un episodio mayor, el desplazamiento de al menos 20.000 personas que buscaban alcanzar territorio español.
Un vídeo no es prueba de una política sistemática, y una frontera en tensión es un escenario caótico. Pero las imágenes se suman a un patrón que distintas voces denuncian desde hace tiempo: la migración usada como herramienta de presión sobre España. La lectura, en cualquier caso, no es inocente.
El precedente de la Marcha Verde
El paralelismo con la Marcha Verde vuelve a planear sobre el análisis. Lo que en 1975 fue una movilización de masas para forzar la entrega del Sáhara, ahora se sostiene que se reproduce con otros mimbres: traslados organizados de migrantes hasta la verja, justo cuando la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más tensos.
Colaboraciones fuera del protocolo
En el otro lado de la moneda está la cooperación policial. Y no siempre por el cauce oficial. Un reportaje de El Español citado en la discusión apunta que efectivos de la Marina Real marroquí habrían colaborado con el narcotráfico para introducir fardos de droga en España. Si se cruza ese dato con el vídeo del camión, el cuadro es incómodo: agentes marroquíes no solo no contienen, sino que en ocasiones facilitan flujos que cruzan la frontera.
Nada de esto invita a pensar que el problema se vaya a resolver solo. Si la presión migratoria se ha convertido en una variable de negociación con Marruecos, la lógica sugiere que habrá más episodios como el de El Tarajal. La diferencia será el vehículo, y el número de brazos que tenga que apartar la Guardia Civil.