Mohamed, uno de los nombres que más pesan en la Andalucía rural
En varios municipios del sur de España, el nombre de Mohamed ya no es una rareza. Los datos del Instituto Andaluz de Estadística y Cartografía, recogidos por La Razón, sitúan la cifra en cerca de 20.000 personas con ese nombre o sus variantes ortográficas en Andalucía. En localidades rurales como Níjar y La Moñora, el porcentaje alcanza el 15% de los habitantes.
La concentración no es casual. En Albuñol y Zafaray, en Granada, el fenómeno acompaña a una fuerte presencia de población inmigrante de origen marroquí. Son zonas de agricultura intensiva y actividad estacional, donde la mano de obra llega mayoritariamente del norte de África. El registro de nombres, en este contexto, opera como un indicador demográfico más que como una declaración cultural. El término ‘islamización’ ronda algunas lecturas; los datos, sin embargo, dibujan un mapa laboral.
Algunos análisis interpretan la evolución como una transformación identitaria. Otros señalan que el dato se explica por la estructura del mercado laboral agrario y por la regularización de migrantes en años recientes. Las cifras del IECA, en cualquier caso, no diferencian entre nacidos en la región y población que ha fijado su residencia allí; esa distinción es relevante para leer el alcance real.
¿Qué quedará de esta geografía nominal cuando cambie el ciclo migratorio? Los registros seguirán ahí para contarlo.