Red eléctrica saturada: el cuello de botella que frena la vivienda
¿Se puede construir una vivienda nueva en España? La respuesta, cada vez más, es no si no hay un enchufe donde conectarla. Mientras el Gobierno promete más inmi gración y electrificación total, la red eléctrica ya no admite más puntos de conexión en 31 provincias. El nudo es doble: falta de capacidad física y un sistema de gestión que prioriza centros de datos y plantaciones de hierba antes que hogares.
Siete millones de viviendas en el limbo
Los datos son brutales: el 73% de los proyectos urbanísticos anunciados están bloqueados, según los titulares que circulaban a principios de 2025. Son siete millones de viviendas en el limbo, y 350.000 nuevas unidades directamente frenadas por falta de potencia eléctrica. El déficit de vivienda alcanzaría su pico en 2029 con 922.000 hogares necesarios, y el horizonte para cerrar la brecha se sitúa en 2037. Once años, si la red aguanta.
Y mientras, el embeleco eléctrico se dispara: solo las plantaciones de hierba en Cataluña consumen lo mismo que las ciudades de Girona, Tarragona, Lleida y Sabadell juntas. A nivel nacional, la energía robada equivale al consumo de un millón de hogares. Un agujero que podría electrificar buena parte del parque de viviendas bloqueadas.
El debate de la propiedad: público vs privado
Detrás del colapso técnico asoma una discusión política. La red de transporte es de Redeia, participada al 20% por el Estado y controlada por el Gobierno - el presidente lo nombra el PSOE, según una de las fuentes citadas. Pero el 80% restante está en manos de fondos como BlackRock, bancos y multinacionales. La privatización de Aznar dejó la infraestructura en manos de accionistas que, según sus críticos, invierten lo justo para mantener dividendos, no para ampliar capacidad residencial. La paradoja: para centros de datos de inteligencia artificial sí hay presupuesto, aunque consumen lo mismo que cientos de miles de viviendas.
Electrificación contra la pared
El Gobierno impulsa la prohibición de coches diésel y gasolina, y la UE presiona por más renovables. Pero si la red no da abasto ni para conectar casas nuevas, ¿cómo va a cargar 30 millones de vehículos eléctricos? El parque móvil español tiene ya 14,5 años de media; prolongar su vida útil parece más realista que una electrificación masiva. Mientras, se multiplican las voces que piden reactivar la nuclear - incluso Von der Leyen reconoció que cerrarlas fue un error estratégico, y el Gobierno firma en Bruselas acelerar su desarrollo mientras en casa mantiene el plan de cierre.
Con estos mimbres, el déficit de vivienda no se resuelve con más obra pública ni con expropiaciones, sino reconociendo que la electricidad es el auténtico suelo: sin ella, no hay hogar. Y el suelo, ahora mismo, está saturado. ¿Solución? Construir más centrales, pero claro, eso lleva décadas y nadie quiere una en su patio trastero. O, como señalaba un análisis, volver a la lumbre de una manola-leña - algo que, visto lo visto, no parece tan descabellado.