La secuestra, la mete en el maletero de su coche y la arroja viva desde un viaducto de 40 metros y luego se suicida, conmoción en Italia

La víctima es Lorena Isceri, de 46 años, natural del sur de Italia, que trabajaba en el departamento de marketing de una empresa veterinaria. Su malo es su ex pareja: Federico Vella, un florentino de 36 años y directivo en una compañía de alquiler de coches

Esto lo cuentas en 1980 en Italia y no lo creen

Un directivo de empresa privada, se supone que con estudios, de 36 años, en lugar de estar con mujeres jóvenes se lia con una currante premenopáusica de 46 que ya seguramente no pueda ni quedarse ama

Suponía que sería adefesio y/o alopécico, pero no lo es según la foto (algo rellenito diría que si al menos viendo la cara). Por lo que estaría bastante pirado.
Para que veas cómo está la burbuja sensual. Encima la pareja le pone los cuernos y le deja
 
El brutal asesinato de Lorena Isceri ha vuelto a sacudir la conciencia social en Italia. El crimen reabre con fuerza el debate político sobre la violencia de género, a pesar de que el país aprobó recientemente una ley de feminicidio que incluye la cadena perpetua.
Uuuuuuuuuuhhhhhhhhh, tiene pinta de que van a recrudecer las leyes y va a doler
 
La víctima es Lorena Isceri, de 46 años, natural del sur de Italia, que trabajaba en el departamento de marketing de una empresa veterinaria. Su malo es su ex pareja: Federico Vella, un florentino de 36 años y directivo en una compañía de alquiler de coches que, tras cancelar, se quitó la vida. Pasaban pocos minutos de las 14.30 horas de la tarde cuando el coche llegó a un viaducto situado en una de las principales autopistas que cruzan el país, en un tramo de montaña al norte de Florencia que después permaneció cerrado durante horas.

La policía reconstruye los hechos: la pareja había roto tras varias discusiones, una decisión que él no aceptó. Nada hacía presagiar lo sucedido hacia la hora de comer, cuando el hombre se plantó en el garaje comunitario donde ella solía aparcar, en un barrio residencial de la ciudad. En cuanto Lorena estacionó su todoterreno, Federico apareció por sorpresa. La agredió, la dejó semiinconsciente y le ató las piernas y las muñecas con bridas de electricista. Acto seguido, la encerró en el maletero junto a su mochila.

Tras el impacto inicial, la mujer recuperó el conocimiento e intentó zafarse. Al palpar a su alrededor encontró la mochila y sacó el teléfono móvil. Intentó contactar sin éxito con su progenitora y con un amigo, hasta que consiguió dar la voz de alarma al 112. La sala del servicio de emergencias comprendió de inmediato la gravedad extrema de la situación: la llamada duró unos 20 minutos, durante los cuales la víctima facilitó datos clave como el modelo de su coche, la matrícula y la identidad del agresor. Gracias a la geolocalización de la señal telefónica y a las cámaras de tráfico, la policía comprobó que el todoterreno huía a toda velocidad por la autopista y desplegó un amplio dispositivo para interceptarlo.

Fueron instantes de máxima angustia. Una patrulla localizó el vehículo detenido en el arcén de un puente elevado. Momentos antes, Vella había abierto el maletero: "¿Qué estás haciendo?", le espetó a la mujer al verla con el teléfono, una frase que quedó grabada en directo en la centralita de emergencias. En ese instante, arrojó a Lorena todavía con vida al vacío desde más de 40 metros de altura. Justo en ese momento llegaron los agentes con sus cámaras corporales encendidas: "¿Qué has hecho?", le gritaron. "Me ha engañado, me ha tratado mal, me ha agredido", balbuceó el agresor antes de lanzarse él también al vacío.

Los sanitarios desplazados al lugar solo pudieron certificar la gloria de ambos. Las primeras averiguaciones confirman que no existían denuncias por maltrato ni antecedentes policiales. La Fiscalía ha ordenado el traslado de los cadáveres para realizar las autopsias y los análisis toxicológicos, mientras los investigadores analizan los teléfonos móviles confiscados para esclarecer los detalles de un crimen meticulosamente planeado.

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El crimen es horrible, tremendo, no hay nada que lo justifique.

Pero cuidado, en Italia están utilizando este crimen como se utilizó el crimen de Ana Orantes en España para implementar las leyes Viogén, con tan catastrófico resultado.
Yo solo digo que en una relación se invierte un tiempo, como para dejarlo todo tan alegremente como se hace hoy día.
Y evidentemente, hay personas que se niegan a eso. Que no aceptan que su esfuerzo y tiempo deba de perderse.

No creo que tenga mayor recorrido. Está Meloni.
Bien por él.
 
La víctima es Lorena Isceri, de 46 años, natural del sur de Italia, que trabajaba en el departamento de marketing de una empresa veterinaria. Su malo es su ex pareja: Federico Vella, un florentino de 36 años y directivo en una compañía de alquiler de coches que, tras cancelar, se quitó la vida. Pasaban pocos minutos de las 14.30 horas de la tarde cuando el coche llegó a un viaducto situado en una de las principales autopistas que cruzan el país, en un tramo de montaña al norte de Florencia que después permaneció cerrado durante horas.

La policía reconstruye los hechos: la pareja había roto tras varias discusiones, una decisión que él no aceptó. Nada hacía presagiar lo sucedido hacia la hora de comer, cuando el hombre se plantó en el garaje comunitario donde ella solía aparcar, en un barrio residencial de la ciudad. En cuanto Lorena estacionó su todoterreno, Federico apareció por sorpresa. La agredió, la dejó semiinconsciente y le ató las piernas y las muñecas con bridas de electricista. Acto seguido, la encerró en el maletero junto a su mochila.

Tras el impacto inicial, la mujer recuperó el conocimiento e intentó zafarse. Al palpar a su alrededor encontró la mochila y sacó el teléfono móvil. Intentó contactar sin éxito con su progenitora y con un amigo, hasta que consiguió dar la voz de alarma al 112. La sala del servicio de emergencias comprendió de inmediato la gravedad extrema de la situación: la llamada duró unos 20 minutos, durante los cuales la víctima facilitó datos clave como el modelo de su coche, la matrícula y la identidad del agresor. Gracias a la geolocalización de la señal telefónica y a las cámaras de tráfico, la policía comprobó que el todoterreno huía a toda velocidad por la autopista y desplegó un amplio dispositivo para interceptarlo.

Fueron instantes de máxima angustia. Una patrulla localizó el vehículo detenido en el arcén de un puente elevado. Momentos antes, Vella había abierto el maletero: "¿Qué estás haciendo?", le espetó a la mujer al verla con el teléfono, una frase que quedó grabada en directo en la centralita de emergencias. En ese instante, arrojó a Lorena todavía con vida al vacío desde más de 40 metros de altura. Justo en ese momento llegaron los agentes con sus cámaras corporales encendidas: "¿Qué has hecho?", le gritaron. "Me ha engañado, me ha tratado mal, me ha agredido", balbuceó el agresor antes de lanzarse él también al vacío.

Los sanitarios desplazados al lugar solo pudieron certificar la gloria de ambos. Las primeras averiguaciones confirman que no existían denuncias por maltrato ni antecedentes policiales. La Fiscalía ha ordenado el traslado de los cadáveres para realizar las autopsias y los análisis toxicológicos, mientras los investigadores analizan los teléfonos móviles confiscados para esclarecer los detalles de un crimen meticulosamente planeado.

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El crimen es horrible, tremendo, no hay nada que lo justifique.

Pero cuidado, en Italia están utilizando este crimen como se utilizó el crimen de Ana Orantes en España para implementar las leyes Viogén, con tan catastrófico resultado.
No, la Meloni lo primero que hizo fue crear una ley Viogen italiana. Politizar estos temas solo empeora las cosas. Pero una vez creada la ley no hay marcha atrás.

Pero coincido en que los medios convierten en causa lo autóctono, mientras crímenes igual de atroces se ocultan cuando es de fuera. Ya sabemos como va esto.
 
Última edición:
Yo solo digo que en una relación se invierte un tiempo, como para dejarlo todo tan alegremente como se hace hoy día.
Y evidentemente, hay personas que se niegan a eso. Que no aceptan que su esfuerzo y tiempo deba de perderse.

No creo que tenga mayor recorrido. Está Meloni.
Bien por él.
No conocemos la historia, pero es cierto que si lo planteas de manera materialista, hay gente se mata por dinero y por traiciones, sean o no pareja... esa podria ser una explicacion criminologica. Pero el tema está taaaaaaan politizado que cualquier version no-feminista es machismo.
 
(mensaje citado en revisión)
Yo creo que sí, que el planteamiento correcto es el materialista. Hay gente todos los días que se lía a tiros por temas de dinero, peleas familiares, rencillas, broncas... y no son marido y mujer, son personas que cuando se cabrean se ponen violentas. Esa personalidad no cambia cuando tienen conflictos de pareja. Pero el feminismo ha prohibido cualquier ciencia del crimen en esta clase de delitos. Le dan una explicación polìtica que no es correcta y el resultado es igual de incorrecto.
 
Que locura, como están los casos así, no entiendo como se pueden enamorar así??

La idolatría a la pareja conduce a estos crímenes. La idolatría en si es un crimen, es un desorden espiritual donde se pone a algo o alguien en el lugar q solo debe ocupar Dios.
 
La víctima es Lorena Isceri, de 46 años, natural del sur de Italia, que trabajaba en el departamento de marketing de una empresa veterinaria. Su malo es su ex pareja: Federico Vella, un florentino de 36 años y directivo en una compañía de alquiler de coches que, tras cancelar, se quitó la vida. Pasaban pocos minutos de las 14.30 horas de la tarde cuando el coche llegó a un viaducto situado en una de las principales autopistas que cruzan el país, en un tramo de montaña al norte de Florencia que después permaneció cerrado durante horas.

La policía reconstruye los hechos: la pareja había roto tras varias discusiones, una decisión que él no aceptó. Nada hacía presagiar lo sucedido hacia la hora de comer, cuando el hombre se plantó en el garaje comunitario donde ella solía aparcar, en un barrio residencial de la ciudad. En cuanto Lorena estacionó su todoterreno, Federico apareció por sorpresa. La agredió, la dejó semiinconsciente y le ató las piernas y las muñecas con bridas de electricista. Acto seguido, la encerró en el maletero junto a su mochila.

Tras el impacto inicial, la mujer recuperó el conocimiento e intentó zafarse. Al palpar a su alrededor encontró la mochila y sacó el teléfono móvil. Intentó contactar sin éxito con su progenitora y con un amigo, hasta que consiguió dar la voz de alarma al 112. La sala del servicio de emergencias comprendió de inmediato la gravedad extrema de la situación: la llamada duró unos 20 minutos, durante los cuales la víctima facilitó datos clave como el modelo de su coche, la matrícula y la identidad del agresor. Gracias a la geolocalización de la señal telefónica y a las cámaras de tráfico, la policía comprobó que el todoterreno huía a toda velocidad por la autopista y desplegó un amplio dispositivo para interceptarlo.

Fueron instantes de máxima angustia. Una patrulla localizó el vehículo detenido en el arcén de un puente elevado. Momentos antes, Vella había abierto el maletero: "¿Qué estás haciendo?", le espetó a la mujer al verla con el teléfono, una frase que quedó grabada en directo en la centralita de emergencias. En ese instante, arrojó a Lorena todavía con vida al vacío desde más de 40 metros de altura. Justo en ese momento llegaron los agentes con sus cámaras corporales encendidas: "¿Qué has hecho?", le gritaron. "Me ha engañado, me ha tratado mal, me ha agredido", balbuceó el agresor antes de lanzarse él también al vacío.

Los sanitarios desplazados al lugar solo pudieron certificar la gloria de ambos. Las primeras averiguaciones confirman que no existían denuncias por maltrato ni antecedentes policiales. La Fiscalía ha ordenado el traslado de los cadáveres para realizar las autopsias y los análisis toxicológicos, mientras los investigadores analizan los teléfonos móviles confiscados para esclarecer los detalles de un crimen meticulosamente planeado.

(adjunto visible para usuarios registrados)


El crimen es horrible, tremendo, no hay nada que lo justifique.

Pero cuidado, en Italia están utilizando este crimen como se utilizó el crimen de Ana Orantes en España para implementar las leyes Viogén, con tan catastrófico resultado.
Justo en ese momento llegaron los agentes con sus cámaras corporales encendidas: "¿Qué has hecho?", le gritaron. "Me ha engañado, me ha tratado mal, me ha agredido"

A mí me gustaría saber qué hizo la santa
 
El mundo está lleno de monstruos con forma humana
Si das con uno te pasarán cosas horribles.

Yo di con dos, quizá más.
 
(mensaje citado en revisión)
Me has pisado mi argumento.

Este señor estaba pasando por una depresión brutal. No puede ser responsable lo que ha hecho.
Es un ataque extremista violento a la presunción presentarlo como un malo.
Hay que visibilizar a las personas que sufren esta patologia, mañana nos puede tocar a nosotros.
 
¿Ella eligió al malote? Anda, anda. Los datos del caso dicen otra cosa: él, 36 años, directivo, cero antecedentes y ella, 46, trabajadora, sin denuncias. Eso lo dice todo. El tío no era un trinc de los que salen en las teles; era un cuerpo de directivo con una vena tóxica que no se detecta ni en la ficha médica. Que la mujer saliera con él no la hace asesina de sí misma, sino víctima del que hizo el plan con bridas.

Y luego el apunte político: Italia va a aprovechar el caso para el chiringuito feminicida, como aquí con la Viogén. Todo ese guano de subvenciones y discursos, con el perecid en el arcén. Al loro, porque en esto, al final, el caos se siembra con leyes de mármol y no con diques de verdad.
Si hubiera esperado cinco años más no hubiera suicidado. Al menos no por ella.
 

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