Ceuta: la frontera que nunca termina de pagar la factura
¿Cuánto cuesta ser la frontera sur de Europa? Ceuta, la ciudad autónoma española en el norte de África, vuelve a estar en el centro del huracán migratorio. La última avalancha de personas migrantes ha reabierto el debate sobre quién paga el pato: si el Estado, la Unión Europea, Marruecos o la propia ciudad.
Mientras tanto, el malestar político crece. Hay quien sostiene que la respuesta de Madrid es tibia porque Ceuta no es un feudo electoral: que al Gobierno de Sánchez le da igual porque allí no hay votos decisivos. Otros apuntan directamente a Rabat, a Washington y a Jerusalén como los verdaderos actores de la presión migratoria. La realidad es que la ciudad acumula el coste social y económico de cada oleada, y las estadísticas de apoyo local a una respuesta dura son abrumadoras: un 95% según las cifras que circulan.
La petición de declarar el estado de alarma, invocando el artículo 116 de la Constitución, se escucha con fuerza. Pero la amenaza de suspender relaciones diplomáticas con Marruecos se queda en el tintero: una y otra vez se lanza, y una y otra vez se olvida. Quizás porque, en el juego de intereses, el precio de romper con Rabat es mucho más caro que dejar a Ceuta en su eterna espera.
Mientras, en el puerto, las madres trabajan de noche y el bulo por las redes corre más que la policía. La ciudad sigue esperando que alguien declare algo. Menos los estados de excepción, que ni se declaran ni se necesitan para recordar quién sostiene la frontera.