Trump planea una incursión en Irán para 'robar' uranio enriquecido y declarar la victoria
El Wall Street Journal ha filtrado los planes de Donald Trump: una incursión terrestre en instalaciones nucleares iraníes para extraer uranio enriquecido y presentar una victoria relámpago. La operación, según el análisis que se desprende de los datos, tendría más de teatro que de estrategia: helicópteros de carga aterrizan en Irak, simulan una toma, y luego muestran 450 kg de polvo radiactivo —probablemente sacado de una central estadounidense— a los periodistas. Misión cumplida, aunque los iraníes lo nieguen. La pregunta que nadie responde es si el verdadero objetivo es tapar el desastre geopolítico.
¿Farsa o estrategia calculada?
Una corriente de análisis sostiene que la operación es puro teatro: Trump necesita una salida decorosa de la guerra que él mismo inició con el ataque a Irán. El cierre del Estrecho de Ormuz, que antes estaba abierto, obliga a Estados Unidos a abrir paso a bombazos, una paradoja que solo se entiende si lo que se busca es otra cosa. Los datos apuntan a que la camarilla de Trump se ha enriquecido con información privilegiada, mientras los aliados se evaporan y la OTAN cojea.
Los objetivos cumplidos según el Pentágono
Frente a la tesis del fraude, hay quienes argumentan que Estados Unidos ya ha logrado sus metas: degradar la capacidad iraní de fabricar misiles balísticos, destruir el 90% de su material bélico moderno, descabezar la cadena de mando del régimen. Si el objetivo era conquistar Irán, fracaso absoluto; pero si era retrasar su programa nuclear una o dos décadas, cumplido. La incursión terrestre sería el broche final para cerrar el conflicto con una imagen triunfal, aunque el uranio sea falso.
El precio que pagaría Israel
La consecuencia no calculada es que Israel quedaría solo. Con apenas unos barcos estadounidenses en el Mediterráneo para interceptar misiles, el país sería atacado desde el Norte, el Sur y el Este. La profecía que se repite es que Israel será destruido, que no quedará un israelí en Palestina. Rusia y China han declarado que invadirán Israel si se produce un bombardeo nuclear sobre Teherán. ¿Es este el precio de salvar la cara de Trump?
Lo que el dato no dice es si el uranio enriquecido que Trump pretende robar existe realmente. Irán puede simular una bomba sucia con un misil Fatah cargado con un kilo de uranio 235, suficiente para esparcir radiación sin explosión nuclear. La pregunta que queda en el aire: ¿quién se queda con el polvo radiactivo cuando la farsa termine?
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