Por qué la UNED pierde alumnos frente a las privadas: evaluación obsoleta y nepotismo
Un estudiante de ingeniería se enfrenta a un sistema donde la evaluación continua es obligatoria pero cuenta apenas un punto, condicionado a aprobar el examen. Hay pruebas previas eliminatorias y laboratorios presenciales forzosos en Madrid. No es un caso aislado: los testimonios se acumulan y coinciden en que la UNED ha edificado un modelo que castiga al alumno trabajador y premia el inmovilismo funcionarial.
Evaluación continua de pega
La queja central es que la universidad a distancia más grande de España aplica una evaluación continua que no alivia el peso del examen final. Las famosas PECs (Pruebas de Evaluación Continua) apenas aportan un punto extra, siempre que se apruebe el examen. Para muchos, es lo peor de ambos mundos: pierdes tiempo en trabajos semanales que no eximen de un examen final todo o nada, y además te obligan a coordinar grupos y horarios como si fueras un niño de primaria. Los que tienen empleo o responsabilidades familiares lo viven como una imposición absurda: «Quiero organizarme mis cuatro meses de estudio, no deberes cada semana», resume un afectado.
Chiringuito estatal con editorial propia
El análisis va más allá de la metodología. Se denuncia que la UNED funciona como un chiringuito para perpetuar una casta funcionarial. El mismo profesorado que diseña los temarios los vende a través de la editorial de la universidad, creando un conflicto de intereses flagrante. La plantilla de la sede central es endogámica: «padre, hijos, sobrinos y demás familia», según una descripción recurrente. Los contenidos, además, están obsoletos. Un ejemplo citado es enseñar programación con Modula-2 cuando C ya era estándar. El resultado es un producto académico de baja calidad que se vende a 165.000 matriculados cada curso.
¿Alternativas? Las privadas, el extranjero o la autogestión
Frente a este panorama, no son pocos los que han desertado hacia universidades privadas, la UOC o incluso instituciones online estadounidenses. Un caso citado: un estudiante abandonó Ingeniería Informática en la UNED, se matriculó en una universidad de EE.UU. online, convalidó créditos y terminó en dos años. La llave está en la acreditación regional americana, que tiene más peso internacional que los títulos españoles. Otros se conforman con la autogestión: ChatGPT para los trabajos en la UOC o cursos directos de plataformas como Coursera.
La pregunta incómoda
Pero el debate de fondo no es sobre la UNED, sino sobre qué busca el 70% de los jóvenes españoles en la universidad: un papel que les permita opositar. Mientras el objetivo sea la función pública, la calidad docente será secundaria. La UNED sobrevive porque es barata y da el título necesario para las oposiciones. Mientras ese esquema no cambie, dará igual que la docencia sea del Silúrico.
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