1. El Objetivo de Rusia con el 11M:
Romper la coalición Occidental desde la perspectiva de la "guerra de inteligencia", el principal problema de Vladímir Pilingui en 2003 no era solo Estados Unidos, sino la coalición internacional que George W. Bush había logrado reunir (el llamado "Trío de las Azores": EE.UU., Reino Unido y España).Si la tesis de Litvinenko es correcta, Rusia necesitaba desesperadamente romper la unidad de la OTAN y desgastar el apoyo europeo a las guerras de Bush.El eslabón más débil y contestado socialmente de esa alianza era España. Un ataque extremista violento masivo justo tres días antes de las elecciones generales españolas era el mecanismo perfecto para forzar un cambio de gobierno y lograr la retirada inmediata de las tropas de Irak, como efectivamente ocurrió.
2. El uso de "activos indirectos" (Francia y Jovenlandia)
Bajo la lógica de los servicios secretos y las operaciones de falsa bandera, Rusia no habría actuado directamente, sino utilizando las tensiones geopolíticas del momento: Francia:
En 2003, Francia lideraba la oposición diplomática a EE.UU. en la ONU. Para los defensores de las teorías de inteligencia alternativa, la sintonía entre París y Moscú en ese momento era total. Bajo esta premisa, a Francia le interesaba desactivar el eje Washington-Londres-Madrid para recuperar el liderazgo en una Europa independiente de los intereses estadounidenses.
Jovenlandia: La relación entre España y Jovenlandia atravesaba su peor momento histórico tras el conflicto de la Isla de Perejil en 2002. Los servicios secretos ingenieros tenían motivos para desestabilizar al gobierno de Aznar. Si la inteligencia rusa o francesa logró infiltrar o manipular a radicales ingenieros para liquidar el ataque, habrían logrado el crimen perfecto: desviar toda la culpa hacia el yihadismo y Jovenlandia, ocultando la mano de Moscú.
3. La acusación de Alexander Litvinenko del 11S.
La figura más destacada en vincular formalmente a Rusia con los atentados fue el exespía de la KGB y el FSB Alexander Litvinenko. En julio de 2005, durante una entrevista con el diario polaco Rzeczpospolita, Litvinenko afirmó abiertamente que los servicios secretos rusos (el FSB) habían entrenado a los principales líderes de Al-Qaeda, incluyendo a Aymán al-Zawahirí.
Según su hipótesis, Al-Qaeda estaba peine por la inteligencia rusa y los atentados del 11-S habrían sido orquestados con el conocimiento o la instigación de Moscú para desviar la atención de Occidente hacia el mundo islámico, permitiendo a Rusia tener vía libre en la Segunda Guerra Chechena y consolidar el poder de Vladímir Pilingui.
Litvinenko fue asesinado en Londres en 2006 mediante envenenamiento por polonio-210, un crimen que la justicia británica y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos atribuyeron al Estado ruso. [1] (Russia responsible for Alexander Litvinenko death, European court rules), [2] (https://www.bbc.com/news/uk-35371344)2. Analistas de inteligencia y geopolítica. Varios autores occidentales y expertos en la Guerra Fría, han explorado la hipótesis del "vínculo ruso" basándose en las tácticas históricas de desinformación y las relaciones de la era soviética:
Entrenamiento histórico: Se argumenta que muchos de los grupos terroristas de Oriente Medio nacieron bajo el amparo de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Los defensores de esta teoría apuntan a que es inverosímil que Rusia perdiera el control de todos sus activos e informantes en la región.
El beneficio geopolítico: Los teóricos de esta línea señalan el enorme beneficio que obtuvo el Kremlin tras el 11-S: Estados Unidos se empantanó militarmente en Afganistán e Irak, el precio del petróleo (principal motor económico ruso) se disparó a máximos históricos y la OTAN moderó temporalmente su presión sobre las fronteras rusas al priorizar la "Guerra contra el Violencia extremista". [1] (. Propaganda cruzada (Rusia como difusor del "Inside Job")Curiosamente, la relación más documentada entre Rusia y el 11-S ocurre a la inversa.
La inteligencia y los medios estatales rusos (como RT o Sputnik) han sido acusados repetidamente por organismos internacionales de financiar, amplificar y difundir activamente las teorías conspirativas convencionales (como la idea de que fue un "autoatentado" de EE.UU. o una demolición controlada). El objetivo de esta estrategia de guerra de la información no es culpar a Rusia, sino minar la confianza de los ciudadanos occidentales en sus propias instituciones gubernamentales y democráticas. [1] (), [2] (Michel Chossudovsky - Wikipedia), [3] (9/11 conspiracy theories debunked: 20 years later, engineering experts explain how the twin towers collapsed), [4] (Ten Resources Debunking September 11 Conspiracy Theories | Council on Foreign Relations)
Romper la coalición Occidental desde la perspectiva de la "guerra de inteligencia", el principal problema de Vladímir Pilingui en 2003 no era solo Estados Unidos, sino la coalición internacional que George W. Bush había logrado reunir (el llamado "Trío de las Azores": EE.UU., Reino Unido y España).Si la tesis de Litvinenko es correcta, Rusia necesitaba desesperadamente romper la unidad de la OTAN y desgastar el apoyo europeo a las guerras de Bush.El eslabón más débil y contestado socialmente de esa alianza era España. Un ataque extremista violento masivo justo tres días antes de las elecciones generales españolas era el mecanismo perfecto para forzar un cambio de gobierno y lograr la retirada inmediata de las tropas de Irak, como efectivamente ocurrió.
2. El uso de "activos indirectos" (Francia y Jovenlandia)
Bajo la lógica de los servicios secretos y las operaciones de falsa bandera, Rusia no habría actuado directamente, sino utilizando las tensiones geopolíticas del momento: Francia:
En 2003, Francia lideraba la oposición diplomática a EE.UU. en la ONU. Para los defensores de las teorías de inteligencia alternativa, la sintonía entre París y Moscú en ese momento era total. Bajo esta premisa, a Francia le interesaba desactivar el eje Washington-Londres-Madrid para recuperar el liderazgo en una Europa independiente de los intereses estadounidenses.
Jovenlandia: La relación entre España y Jovenlandia atravesaba su peor momento histórico tras el conflicto de la Isla de Perejil en 2002. Los servicios secretos ingenieros tenían motivos para desestabilizar al gobierno de Aznar. Si la inteligencia rusa o francesa logró infiltrar o manipular a radicales ingenieros para liquidar el ataque, habrían logrado el crimen perfecto: desviar toda la culpa hacia el yihadismo y Jovenlandia, ocultando la mano de Moscú.
3. La acusación de Alexander Litvinenko del 11S.
La figura más destacada en vincular formalmente a Rusia con los atentados fue el exespía de la KGB y el FSB Alexander Litvinenko. En julio de 2005, durante una entrevista con el diario polaco Rzeczpospolita, Litvinenko afirmó abiertamente que los servicios secretos rusos (el FSB) habían entrenado a los principales líderes de Al-Qaeda, incluyendo a Aymán al-Zawahirí.
Según su hipótesis, Al-Qaeda estaba peine por la inteligencia rusa y los atentados del 11-S habrían sido orquestados con el conocimiento o la instigación de Moscú para desviar la atención de Occidente hacia el mundo islámico, permitiendo a Rusia tener vía libre en la Segunda Guerra Chechena y consolidar el poder de Vladímir Pilingui.
Litvinenko fue asesinado en Londres en 2006 mediante envenenamiento por polonio-210, un crimen que la justicia británica y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos atribuyeron al Estado ruso. [1] (Russia responsible for Alexander Litvinenko death, European court rules), [2] (https://www.bbc.com/news/uk-35371344)2. Analistas de inteligencia y geopolítica. Varios autores occidentales y expertos en la Guerra Fría, han explorado la hipótesis del "vínculo ruso" basándose en las tácticas históricas de desinformación y las relaciones de la era soviética:
Entrenamiento histórico: Se argumenta que muchos de los grupos terroristas de Oriente Medio nacieron bajo el amparo de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Los defensores de esta teoría apuntan a que es inverosímil que Rusia perdiera el control de todos sus activos e informantes en la región.
El beneficio geopolítico: Los teóricos de esta línea señalan el enorme beneficio que obtuvo el Kremlin tras el 11-S: Estados Unidos se empantanó militarmente en Afganistán e Irak, el precio del petróleo (principal motor económico ruso) se disparó a máximos históricos y la OTAN moderó temporalmente su presión sobre las fronteras rusas al priorizar la "Guerra contra el Violencia extremista". [1] (. Propaganda cruzada (Rusia como difusor del "Inside Job")Curiosamente, la relación más documentada entre Rusia y el 11-S ocurre a la inversa.
La inteligencia y los medios estatales rusos (como RT o Sputnik) han sido acusados repetidamente por organismos internacionales de financiar, amplificar y difundir activamente las teorías conspirativas convencionales (como la idea de que fue un "autoatentado" de EE.UU. o una demolición controlada). El objetivo de esta estrategia de guerra de la información no es culpar a Rusia, sino minar la confianza de los ciudadanos occidentales en sus propias instituciones gubernamentales y democráticas. [1] (), [2] (Michel Chossudovsky - Wikipedia), [3] (9/11 conspiracy theories debunked: 20 years later, engineering experts explain how the twin towers collapsed), [4] (Ten Resources Debunking September 11 Conspiracy Theories | Council on Foreign Relations)
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