Nada, nada. En cuanto lancen una oferta en el Burguer King de un menú con extra de ketchup si cobras tu salario en tokens el negocio triunfa y va como un tiro.
O la suscripción mensual al Netflix con videojuegos extra.
O un fin de semana en un apartamento en Torrevieja, Alicante.
Y si se resiste la gente pagan a los funcionarios con los tokens, y al día siguiente tienes a los perros con pistola obligando a instalarte la aplicación y pagar las tasas para renovar el carnet de conducir con el invento.
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