Genis Vell
Madmaxista
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En mi antigua empresa, las evaluaciones sí servían para algo, en el sentido de que siempre era positivo tener evaluaciones medias o superiores.
Básicamente, valían para dos cosas:
Los de RR. HH. tenían una matriz de nueve casillas donde te ubicaban como trabajador. Dependiendo de la casilla, podías ser elegible para ascender y convertirte en manager, subir de nivel en tu propio puesto (por ejemplo, de Ingeniero de Aplicaciones I a Ingeniero de Aplicaciones II), lo que implicaba una mayor probabilidad de aumento salarial, o bien te colocaban en las casillas de si hay que echar a alguien, que sea este.
Yo, como mal manager y buena persona que era, hacía que todos los míos aprobaran para que pudieran optar al merit y no estar en riesgo (además, no tenía ovejas zain). A los mejores, si ellos querían, los iba ubicando sutilmente en las casillas de la matriz que necesitaban para avanzar en su carrera. Todo esto se hacía en una reunión RRHH cara a cara donde revisabas a todos tus reportes uno a uno siempre con la dichosa evaluación en la mano.
Dicho esto, mis reportes directos eran pocos, no españoles y senior. Hablaba con cada uno un par de veces por semana por temas de trabajo, y todos sabíamos perfectamente qué pensábamos los unos de los otros. Para nosotros, la evaluación no tenía valor alguno, pero era importante para la corporación. Así se lo hacía saber, para que la completaran lo mejor posible.
Básicamente, valían para dos cosas:
- Optar al merit o no.
- Posicionarte en la matriz de nueve puntos donde querías estar.
Los de RR. HH. tenían una matriz de nueve casillas donde te ubicaban como trabajador. Dependiendo de la casilla, podías ser elegible para ascender y convertirte en manager, subir de nivel en tu propio puesto (por ejemplo, de Ingeniero de Aplicaciones I a Ingeniero de Aplicaciones II), lo que implicaba una mayor probabilidad de aumento salarial, o bien te colocaban en las casillas de si hay que echar a alguien, que sea este.
Yo, como mal manager y buena persona que era, hacía que todos los míos aprobaran para que pudieran optar al merit y no estar en riesgo (además, no tenía ovejas zain). A los mejores, si ellos querían, los iba ubicando sutilmente en las casillas de la matriz que necesitaban para avanzar en su carrera. Todo esto se hacía en una reunión RRHH cara a cara donde revisabas a todos tus reportes uno a uno siempre con la dichosa evaluación en la mano.
Dicho esto, mis reportes directos eran pocos, no españoles y senior. Hablaba con cada uno un par de veces por semana por temas de trabajo, y todos sabíamos perfectamente qué pensábamos los unos de los otros. Para nosotros, la evaluación no tenía valor alguno, pero era importante para la corporación. Así se lo hacía saber, para que la completaran lo mejor posible.