Rusia añade a España a su lista de objetivos militares por los drones
El Ministerio de Defensa ruso ha publicado una lista con las direcciones de las empresas europeas que fabrican drones para Ucrania. Dmitri Medvédev, adjunto del Consejo de Seguridad, las ha calificado de «objetivos potenciales» para el Ejército ruso. Entre las compañías señaladas figura una española: Oesía, con sede en Madrid. El mensaje no necesita traducción: fabricar drones para Kiev es, según Moscú, participar en la guerra.
El anuncio llega justo cuando España acelera su apuesta por los sistemas no tripulados. El Ministerio de Defensa ha firmado un acuerdo entre Indra y Edge para levantar dos factorías en León y Valladolid, con 400 empleos y contratos por valor de 2.000 millones de euros. La secretaria de Estado Amparo Valcarce asegura que serán los dispositivos «más avanzados que hoy pueden operar en Europa y la OTAN». Además, seis empresas españolas han sido elegidas por la OTAN para el programa militar Diana, del ámbito espacial a los drones.
La coincidencia es, como mínimo, incómoda. Mientras Moscú convierte las direcciones de estas compañías en un mapa de potenciales objetivos, el negocio multiplica su tamaño. Hay quien resta hierro al asunto: recuerda que la amenaza rusa tiene más de ruido que de cohetes, y que el verdadero peligro para las cuentas de resultados sigue siendo Hacienda. Pero nadie en la industria duda de que la geografía del dron se ha convertido en una línea del frente.