Que la riqueza y la pobreza son conceptos relativos no es que lo considere solamente yo, es que también lo dice nada más y nada menos que un anarcocapitalista como Miguel Ángel Bastos. Él, concretamente, utiliza el ejemplo de que si nos encontrásemos una tribu perdida en el Amazonas, no tendría sentido calificarla de pobre, porque lógicamente habría que tener en cuenta el contexto. Para ellos, seguramente vivir en chozas y andar en taparrabos no supondría ser pobre en absoluto.
Y del mismo modo, resultaría absurdo considerar como pobres a los humanos que vivían hace 100.000 años, porque en aquella época no existían tampoco los ricos como ahora podríamos entenderlo.
Por eso, por más que el nivel de vida medio haya podido ir subiendo a lo largo de la historia, los conceptos de riqueza y de pobreza también han ido variando. Es más, incluso tampoco es lo mismo ser rico o pobre en función del lugar del planeta en la actualidad.
A buen seguro que en muchas regiones de África hoy en día, alguien con unas cuantas cabras podría ser incluso el más rico de su poblado, mientras que eso en el primer mundo supone un nivel de vida muy modesto.
Pero esto, que resulta tan obvio, parece que muchos como usted no lo terminan, o quizás no lo quieren terminar de entender y asumir. Y es que la clave a la hora de valorar los conceptos de riqueza y de pobreza está en los niveles de desigualdad.
Si una persona gana pongámosle dos mil euros al mes, su nivel de vida no será el mismo según el sitio en el que viva, ¿verdad? Pues extiéndalo a todo el planeta en general, y verá como si los ricos son cada vez más ricos, los pobres inevitablemente serán cada vez más pobres, y eso no se soluciona ni con el capitalismo, y ya no digamos con el neoliberalismo.
Porque del mismo modo que es lícito que todo el mundo aspire a vivir lo mejor posible, cuanto mejor vivan los que más tienen, mejor querrán vivir los que menos tienen. Y ello da lugar por tanto a que se tenga constantemente que volver una y otra vez a redefinir los conceptos de riqueza y pobreza.
Lo acabo de explicar en el anterior post.
La pobreza absoluta es objetiva. No se puede llevar una vida razonable si no comes todos los días o si no te puedes comprar unos zapatos.
Y sí, por supuesto que será lo normal que si te vas a una aldea perdida que no ha conocido otra cosa, el más rico tendrá casi nada. Da gracias al capitalismo que tanto criticas, de haber subido los estándares hasta puntos que nadie podía imaginar ni siquiera hace 300 años.
Pero de lo que tú hablas es de envidia. Si tú llevas una vida confortable y ganas 40.000€ al año, que tu vecino gane 150.000€ solo te crea problemas si eres una persona envidiosa, que no consiente que otros tengan más capacidades o incluso suerte que tú. Porque no valoras lo que tienes, ni tienes la capacidad de ser feliz con ello.
Por supuesto que el hecho de que haya más ricos o que los ricos sean más ricos no tiene que ver absolutamente nada con que haya más pobres. Solo se puede entender así desde la perspectiva de que seas tú quien se compare con ellos, y no tengas capacidad objetiva para razonar si lo que tienes te sirve para tener un nivel razonable de vida.
Si tú te vas a la costa de vacaciones, puedes ser feliz con ello. Incluso caer en la cuenta de que, a lo mejor, cuando eras pequeño, con tus padres apenas podías hacerlo un año de cada cinco, porque no había más. Y alegrarte por ello, y disfrutarlo.
Ahora bien, también puedes enfadarte con el mundo y querer pegarle fuego porque tu jefe se va a Bali, o tu vecino del cuarto se va a conocer la Patagonia. Y que tu objetivo sea perjudicarles, y que ni uno ni otro puedan hacerlo.
Pero eso será un defecto, nunca una virtud, y menos aún un motor de prosperidad. Salga lo que salga de ahí, solo provocará destrucción de riqueza que a la larga te hará más pobre. Hasta el punto de que terminarás no pudiendo ir a la playa.
Por eso los mensajes políticos utilizan esta parte oscura de la naturaleza humana, potencian estos sentimientos tan insoportables.
Hasta que, cuando llega al extremo (como ha pasado MUCHAS veces en la historia...), el resultado real que se busca es que no haya otros que tengan más que tú, aunque tú seas pobre. Ese es el objetivo. Por supuesto, exceptuando los mandamases del partido. Que esos tendrán sus dachas gigantescas.
Incluso hoy en día escuchando a ciertos políticos, uno se da cuenta de que el objetivo es ese. Que no haya gente por encima. Hasta se 'les olvida' el verdadero resultado maravilloso, ese que trajo el capitalismo. No le dan ninguna importancia. Como si siempre hubiera sido así.
Que es... que no haya gente pobre, que no haya gente que no pueda comer.
Lo complicado es que esa gente que tanto pelea por meternos esas ideas en la cabeza cobra el doble o el triple que nosotros, trabaja muchísimo menos, tiene el privilegio de pagar muchos menos impuestos, y encima en cuanto te despistas, meten mano a la caja y se lo llevan calentito.
Y, además, están todo el día atacando a gente que, en la mayor parte de los casos, tiene un historial intachable, que no ha hecho otra cosa en toda su vida más que trabajar, y que sacrificándose e invirtiendo, ha llegado a crear un empresón que no hace más que dar sueldos a miles de personas y llenar las arcas del estado con impuestos absurdamente altos.
Es llamativo como el primero te hace que odies al segundo. El vago, el tramposo, el que vive mucho mejor que tú con tu dinero, el que te va a engañar, pone a los pies de los caballos al tío que ha conseguido que libremente compres su producto porque te ofrece más y mejor.
Es más, es sano, natural y deseable que una sociedad eleve el listón de la pobreza. Que ser pobre no solo signifique solo no comer todos los días o ir descalzo. Que signifique un estándar bastante más ambicioso. Eso está muy bien.
Lo que es un desnorte brutal es que se siga pensando y fomentando la idea de que la causa de su riqueza es que otro está ganando pasta. Que la solución a algo, pueda ser quitársela a quien tiene.
Eso genera unas limitaciones terribles, una población mentalmente enferma, vaga, que solo aspira a que su gobierno le mantenga a base de migajas, con la esperanza de que esa arcadia feliz en la que el gobierno se encarga de mantener a todos suficientemente a base de esquilmar a los ricos llegue algún día.
Provoca ciudadanos desmotivados, porque al ver imposible llegar al nivel de vida de otros, piensan que cualquier esfuerzo es vano. Que asumen que tienen el derecho (y por tanto, otros tienen la obligación...) de que haya quien pague por sus necesidades. Puedo elegir ser un poco pobre, pero eso al menos me lo tienes que pagar tú. El 'mantenimiento mínimo' es un derecho, solo por existir.
Y eso crea un aumento brutal de las clases pasivas, que se suben a la chepa de la gente que se levanta a las 7 de la mañana. Hasta que llega un punto en que su capacidad adquisitiva se evapora. Normal, trabaja para él y su familia, pero un porcentaje enorme se lo tiene que dar a otros.
Y no, el paraíso (que ya habríamos llegado, si aún tuviéramos los estándares de hace 300 años...) es que la gente coma, que no tenga que trabajar 14 horas al día, que tenga calefacción. Y que pueda conseguirlo por sus propios medios de una forma razonable. Con un estado que se encarga de eliminar obstáculos, no de ponerlos.
Y ojalá dentro de 300 años ese estándar sea mucho más alto. Significará que nos lo hemos montado bien.
Pero es que resulta que allá donde triunfan las ideas basadas en el rencor, en la envidia, en pensar que el que gana más me lo está quitando, lo que termina formándose es redes clientelares de estados proveedores, donde justamente pasa todo lo contrario.
El nivel mínimo para ser pobre baja su estándar, la clase media también baja. Cada vez es más difícil que un ciudadano se mantenga con su trabajo, cada vez se tiene que conformar con menos. En Argentina llegó a haber 20 millones de subsidiados.
Pasó en Venezuela (caso premium...), pasó en Argentina, está pasando en España. Por muchos datos económicos razonables que tengamos, si uno mira la realidad podrá ver que la capacidad adquisitiva baja constantemente. La clase media (por ingresos...) vive peor que la clase media de hace pocas décadas.
Y todo todo todo parte justamente de esa idea de que la riqueza de otro me molesta, porque implica que me está robando.
Y porque, bajo esos axiomas terribles, todos los problemas se convierten en círculos viciosos que empeoran los problemas. Hace falta vivienda, pues permitimos okupas, espantamos a los propietarios con restricciones, ponemos más difícil construir. Resultado: termina siendo mucho más difícil el acceso a la vivienda.
Conseguir que la gente piense así le da al estado la potestad para crecer, aumentar gasto, le da autoridad para intervenir en la ecuación.
Y así... hacernos a todos más pobres.
Pasó, pasa y pasará.