Vivienda: el menú de promesas electorales que nadie se traga
Si algo une a los partidos españoles es la convicción de que hay que "resolver el problema de la vivienda". El problema es que llevan décadas prometiéndolo y la cosa solo empeora. El último catálogo de recetas, extraído de sus programas electorales, va de la expropiación a los fondos buitre a la liberalización total del suelo.
Del control de precios a la rebaja fiscal
Por un lado, el bloque de izquierdas (PSOE, Sumar, Podemos) apuesta por ampliar el parque público, controlar los alquileres y gravar a los grandes tenedores. Sumar propone un impuesto del 5% anual sobre el patrimonio inmobiliario de quienes tengan cuatro o más viviendas. Podemos, directamente, expropiar a los fondos buitre. Por el otro, PP y Vox coinciden en liberalizar suelo, agilizar licencias y bajar impuestos a la compra de primera vivienda. El PP promete reducir los plazos de obra de 10 a 4 años y un cheque de 1.000 euros para menores de 40 años.
El escepticismo como respuesta
La reacción mayoritaria es la desconfianza. Se recuerda que el PSOE lleva años en el gobierno y que sus promesas de construcción masiva (180.000 viviendas) se diluyen en la burocracia. Otros señalan que, mientras los jubilados —el grupo más rico del país— ven subir sus pensiones un 6% (un coste de 11.000 millones anuales), apenas se destina una fracción a vivienda pública. Con ese dinero, se podría alternativamente construir entre 150.000 y 200.000 viviendas públicas, duplicando el parque estatal.
El resultado es un paisaje de promesas contradictorias y poca ejecución. Si algo puede funcionar, quizá sea la combinación de aumentar la oferta (liberalización) y controlar los usos especulativos (turísticos, grandes tenedores). Pero viendo el historial, cualquier pronóstico de solución es una apuesta tan segura como prometer que esta vez será diferente.