Mr.Foster
Magna Cum Laude
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Caballeros, me permito llamar vtra. atención sobre un tema poco atendido y que está, subrepticiamente estallando en estos mismos momentos y que no se le está prestando la debida atención.
Me refiero a las Tierras Raras.
El mercado de Tierras Raras (ETR) no es una inversión opcional, sino una necesidad estratégica dictada por la coyuntura tecnológica y geopolítica global. Sugerimos encarecidamente atender este sector, previendo una expansión exponencial de su valor y demanda.
Hace pocas horas, el mayor productor del mundo, China, le cerró las puertas de su stock de Tierras a EEUU que es el mayor consumidor de esos elementos.
Las ETR (como el neodimio y el disprosio) son insustituibles en la fabricación de los imanes permanentes más potentes del mundo. Estos imanes son el núcleo de los motores de vehículos eléctricos, las turbinas eólicas de última generación y la maquinaria de alta eficiencia. Sin tierras raras, la transición verde se detiene.
Son esenciales en la electrónica avanzada (celulares, tablets), escáneres médicos y, crucialmente, en la industria de la defensa (sistemas de guiado de misiles y tecnología militar avanzada). El avance de la Inteligencia Artificial (IA) garantiza una demanda inagotable de hardware que requiere estos elementos.
El suministro de ETR está altamente concentrado, con China controlando más del 70% de la producción global.
Esta dependencia expone a las cadenas de suministro occidentales a riesgos de interrupción y control de exportaciones.
La urgencia de diversificar el suministro por parte de EE. UU. y la UE impulsará inversiones masivas en proyectos de exploración, extracción y procesamiento fuera de Asia.
El escenario es de demanda creciente y suministro restringido y geopolíticamente sensible. Invertir en el mercado de tierras raras es una apuesta a mediano y largo plazo por la infraestructura de la modernidad y un modo de capturar el valor creado por la lucha global por la soberanía tecnológica.
Me refiero a las Tierras Raras.
El mercado de Tierras Raras (ETR) no es una inversión opcional, sino una necesidad estratégica dictada por la coyuntura tecnológica y geopolítica global. Sugerimos encarecidamente atender este sector, previendo una expansión exponencial de su valor y demanda.
Hace pocas horas, el mayor productor del mundo, China, le cerró las puertas de su stock de Tierras a EEUU que es el mayor consumidor de esos elementos.
Las ETR (como el neodimio y el disprosio) son insustituibles en la fabricación de los imanes permanentes más potentes del mundo. Estos imanes son el núcleo de los motores de vehículos eléctricos, las turbinas eólicas de última generación y la maquinaria de alta eficiencia. Sin tierras raras, la transición verde se detiene.
Son esenciales en la electrónica avanzada (celulares, tablets), escáneres médicos y, crucialmente, en la industria de la defensa (sistemas de guiado de misiles y tecnología militar avanzada). El avance de la Inteligencia Artificial (IA) garantiza una demanda inagotable de hardware que requiere estos elementos.
El suministro de ETR está altamente concentrado, con China controlando más del 70% de la producción global.
Esta dependencia expone a las cadenas de suministro occidentales a riesgos de interrupción y control de exportaciones.
La urgencia de diversificar el suministro por parte de EE. UU. y la UE impulsará inversiones masivas en proyectos de exploración, extracción y procesamiento fuera de Asia.
El escenario es de demanda creciente y suministro restringido y geopolíticamente sensible. Invertir en el mercado de tierras raras es una apuesta a mediano y largo plazo por la infraestructura de la modernidad y un modo de capturar el valor creado por la lucha global por la soberanía tecnológica.
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