La tragedia de Almería: ¿error humano o fracaso institucional?
Cada incendio con víctimas reabre la misma pregunta: ¿se podía haber evitado? En el reciente fuego de Almería, la discusión va más allá de la condena genérica. Mientras unos apuntan a la falta de
educación en autoprotección –como ocurrió con la DANA o el incendio de Campanar–, otros señalan directamente a los incentivos económicos perversos: la dejadez en el mantenimiento forestal y la presión para convertir el monte en parques solares.
El coste de no prevenir
La falta de
inversión en limpieza de montes no es un descuido: responde a una decisión de costes. Cada euro que no se gasta en prevención se traslada al balance de futuras catástrofes. Pero, como muestra el caso de Campanar, incluso seguir las instrucciones oficiales –como encerrarse en el baño– puede resultar fatal. La confianza ciega en las instituciones choca con una realidad donde la
corrupción y la falta de planificación se cobran vidas.
Indefensión aprendida
El concepto de «indefensión aprendida» aplica tanto a ciudadanos como a administraciones. La sociedad se acostumbra a ser pasiva ante los riesgos, mientras que el relato oficial busca desviar la atención hacia la supuesta imprudencia de las víctimas. El debate sigue abierto: si no se corrigen los incentivos económicos que priman la especulación sobre la seguridad, la próxima tragedia será solo cuestión de tiempo.