Polígonos que se vuelven barrios: vivir por 850 euros al mes
Vivir en una nave industrial ya no es una excentricidad: es la última bala del mercado del alquiler. El reportaje de El Confidencial que ha dado la vuelta al sector inmobiliario confirma que los gobiernos locales y autonómicos apuestan por transformar zonas industriales en residenciales. Las reformas, insisten, no son caras ni difíciles. El problema, una vez más, se llama burocracia.
El precio que lo cambia todo
En Humanes de Madrid, una oficina reconvertida en un polígono se alquila por 850 euros al mes, y la demanda es tal que las viviendas se rifan. Quienes ven la mano del mercado celebran la jugada: si hay demanda, la oferta encuentra el hueco. Los escépticos recuerdan que hace veinte años ya se intentó colar la microvivienda de 20 metros cuadrados como solución para jóvenes, y que el camino hacia los polígonos huele a involución.
Burocracia, el muro que nadie salta
El consenso transversal sostiene que la dificultad no está en la obra, sino en el papeleo. Hay quien pide eliminar el 75% de la burocracia para desatascar el país. La reforma de una nave es barata; la licencia, eterna.
La sombra del gueto
No todo son halagos. El recuerdo de los mileuristas planea sobre el debate: primero fueron los de mil euros, luego los que no llegaban; ahora, los que viven en naves. La imagen del inquilino que baja en pijama a barrer la nave del patrón retrata una realidad sin glamour y con riesgo de gueto.
Si la burocracia no lo impide, los polígonos acabarán siendo barrios. La duda es con qué servicios y para qué bolsillos. De momento, a 850 euros, la cola ya está formada.