El ático de seis millones que reabre la venta de patrimonio público
Una cifra se repite en la conversación:
seis millones de euros. Es el gasto que, según la acusación de un participante en el debate, se destinó a un ático próximo a la casa de la madre de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. No hay condena ni resolución firme, pero el reproche —
lo público al servicio de unos pocos— reaparece en el debate sobre cómo Madrid gestiona su patrimonio.
¿Qué significa vender el patrimonio público de Madrid?
El blanco del enfado es la propia presidenta, a la que se atribuye servir intereses ajenos a quienes la votan,
sin prueba firme de por medio.
Hay quien va más allá y discute la etiqueta ideológica: se puede ser conservador o tradicionalista y aun así rechazar lo que se describe como neoliberalismo que vende el país. La línea que separa la crítica política del insulto se cruza con frecuencia.
El precedente de Ana Botella y la vivienda pública
El reproche tiene un espejo en el pasado reciente: la venta de vivienda pública del Ayuntamiento de Madrid durante la etapa de
Ana Botella. Según la lectura más amarga, se quedó sin consecuencias relevantes. De ahí la sorna:
seguro que se investiga.
Ese es el marco emocional del enfado. Importa menos la cifra del ático que la sensación de que estas operaciones nunca llegan a los tribunales.
El panorama alternativo en Madrid aparece tan difuso —una figura de Podemos, una médica y madre— que, según apunta un participante, los votantes no tienen a quién poner en su lugar. El malestar es real. La alternativa, por ahora, sigue en blanco.