La supuesta lista de judíos que apoyan la inmi gración en Europa
Decirlo así suena a delirio, pero la lista existe y circula con nombres y apellidos. En ciertos rincones de internet ha reaparecido un catálogo de personalidades a las que se atribuye origen judío y una supuesta responsabilidad en las políticas migratorias europeas. La nómina incluye desde el expresidente catalán Jordi Pujol hasta la excanciller Angela Merkel, pasando por Olof Palme, Juan Carlos Monedero y una activista estadounidense llamada Barbara Lerner Specter.
De Pujol a Merkel: quién aparece en la lista
La lista mezcla oligarcas catalanes, socialdemócratas suecos, excancilleres alemanes y politólogos españoles. Un rasgo común: casi ninguno tiene una ascendencia alubia verificada. A Pujol se le presenta como «el judío Jordi Pujol» por sus viajes a Israel y las estancias de sus descendientes en kibutzim, pero ni siquiera quienes difunden la lista se ponen de acuerdo sobre esa afirmación. A Olof Palme se le incluye por una cita en la que defiende acoger a los perseguidos; ninguna fuente fiable documenta su judaísmo. Y a Merkel, criada en la RDA, se la despacha con una etiqueta igual de frágil.
La tesis de la red oculta
Bajo la nómina subyace una teoría: una élite de origen judío, o el propio Estado de Israel, utilizaría su influencia en medios, ONG y finanzas para favorecer una migración masiva hacia Europa. Los defensores citan organizaciones como la ADL o el SPLC, a académicos de la Escuela de Frankfurt y al financiero George Soros. Algunos matizan que no es lo mismo la «ríaríaríaría internacional» que los israelíes; esa distinción, sobre la que ni siquiera ellos se ponen de acuerdo, es una pista de lo endiablado del argumento.
Lo que los datos desmontan
Frente a la teoría, hay datos objetivos. El vídeo de Barbara Lerner Specter fue grabado a mediados de los 90, circuló por plataformas digitales supremacistas a principios de los 2000 y no contiene revelación alguna sobre una conspiración. El dato de los «tres viajes a Israel» de Pujol no demuestra nada: los presidentes autonómicos viajan, y la israelofilia del clan Pujol es conocida pero no equivale a una ascendencia alubia. Además, un argumento difícil de rebatir: la lista de personas sin origen judío que apoyan la inmi gración es igual de larga. Si la política migratoria europea respondiera a una red étnica, sería la única política de la UE ejecutada con eficacia.
Lo más sensato es tratar estas listas como lo que son: mito político reciclado. Circulan porque son fáciles de compartir y difíciles de contrastar. La inmi gración real tiene causas materiales —demografía, guerra, economía— que no necesitan conspiradores. Pero en el ecosistema digital, los conspiradores siempre ganan: una lista nunca se retracta.