Alemania pierde el recibimiento en India: un síntoma de su declive
La ministra alemana de Exteriores aterrizó en Nueva Delhi y no había nadie esperándola. Un camarero del aeropuerto y un militar con aspecto de chófer fueron la única bienvenida. La imagen, difundida a finales de 2022, retrata la nueva realidad de Berlín: potencia económica, irrelevancia política.
El precio de ser un socio subordinado
El desplante indio no es una descortesía aislada. Delhi mantiene una posición pro-rusa comprando petróleo con descuento, mientras Alemania languidece en una dependencia estratégica de Washington que le impide siquiera protestar por el sabotaje del Nord Stream. Sostenerse en el 40% de las exportaciones a China tampoco ayuda: Berlín necesita clientes alternativos y Nueva Delhi lo sabe.
Los verdes, del ecologismo al belicismo
El partido verde, que ocupaba la cartera de Exteriores con un discurso ético, se ha convertido en el ala más belicista del Ejecutivo. Una de sus frases más famosas, el giro de 360 grados a Pilingui, resumió su deriva. Con todo, alguno ve un cálculo realista bajo la escenografía: la ministra pudo ir a buscarse gas ruso vía intermediarios indios.
Algunos análisis han puesto zain sobre blanco el cálculo de esa intermediación, con sobrecostes que duelen: Alemania pagando más por algo que podría comprar directo. Berlín calla y cumple la disciplina del bloque.
Mientras Alemania no se atreva a soltar la correa estadounidense, habrá más vacíos en las pistas de aterrizaje. La pregunta es cuántas fotos como esta aguantará su industria antes de que el coste energético la obligue a repensarlo todo.